SUCESOS

Detenido el dueño de 'El rey de Murcia' por difundir pornografía infantil

A través de Telegram y otras redes sociales compartía vídeos de peleas de menores y contenido ilegal, no existiendo ningún tipo de restricción de edad para su acceso
Montaje / J.P.
Montaje / J.P.

La Policía Nacional ha detenido al dueño del grupo 'El rey de Murcia' por difundir agresiones entre menores, pornografía infantil y por gestionar un grupo donde los usuarios vendían drogas, armas, animales y también traficaban con contenido de explotación sexual infantil. La investigación culminó el pasado mes de junio, cuando se accedió a su vivienda donde se intervinieron teléfonos móviles, ordenadores y memorias USB. El autor de los hechos se encuentra ya en disposición judicial, según indican fuentes de la acusación particular.

Universitas había publicado un reportaje de investigación en el mes de abril, pero en realidad se dio la alarma en el año 2023, cuando este medio se puso en contacto con Policía Nacional a través del correo electrónico de la Brigada Central de Investigación Tecnológica. La respuesta fue que desde ese momento procedían a monitorizar el grupo por si pudiera tener carácter delictivo. Dos años después, tras otras denuncias de colegios y padres y madres, la investigación ha dado sus frutos.

El Grupo de Menores de la Jefatura Superior de Policía Nacional en la Región de Murcia, quienes se han implicado bastante en la búsqueda del autor de los hechos, ha solicitado a la autoridad judicial el cierre de todas las cuentas donde se publicó el contenido. Aunque ya se encuentra en disposición judicial, hay muchas más denuncias —sobre todo de chicas— que se están remitiendo a la Fiscalía de Menores. 

Las diligencias comenzaron tras la denuncia de una familia, cuyo hijo fue grabado en una agresión escolar, vídeo que habría sido posteriormente difundido a través de los canales de 'El rey de Murcia'. Fuentes jurídicas cercanas al caso que no han querido dar su identidad destacan la importancia del papel de la acusación particular en delitos contra menores, pues permite solicitar pruebas, diligencias, medidas cautelares e incluso impulsar la causa cuando hay pasividad institucional. La decidida intervención de las víctimas, insiste, ha sido clave para la persecución del dueño del grupo.