PRISIONES

La Generalitat facilita papel de plata a presos para reducir riesgos en el consumo de drogas

El Departamento de Justicia de Cataluña autoriza el reparto de material higiénico en la prisión de Brians 2 ante la ola de contagios por sustancias ilícitas

La Generalitat ha autorizado el reparto de papel de plata en la prisión de Brians 2 para "reducir riesgos" en el consumo de drogas. El centro penitenciario de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona) ha tomado esta medida ante una ola de contagios con enfermedades como el Sífilis, imitando a la centro penitenciario de Brians 1, donde se adoptó en 2020. Los funcionarios serán los encargados de distribuir el material a los presos, al mismo tiempo que realizan inspeccionas en busca de sustancias prohibidas. Se trata de unos kits con papel de aluminio sin plomo, un tubo enrollable y un folleto con indicaciones para disminuir contingencias.

El procedimiento forma parte del Departamento de Justicia, pero ha sido impulsado por el Departamento de Salud. Los utensilios están supervisados por el CAS (Centro de Atención y Seguimiento de Drogodependencias). Desde la administración aclaran lo siguiente: "No se reparten de forma generalizada ni suponen una carta blanca para consumir drogas". Además, es una decisión respaldada por acciones que se tomaron en los años 80 y 90 ante infecciones por jeringas compartidas y tuvieron éxito. 

Según datos públicos del Departamento de Salud, en Cataluña el 40% de reclusos sufre alguna variante de drogodependencia, consecuente de muchas facilidades para insertar droga en las cárceles de España. Alberto Gómez, portavoz de los funcionarios de prisiones, explicó en Espejo Público que "cada vez hay más estupefacientes en las prisiones" y que el argumento del departamento de Salud de la Generalitat, a resumidas cuentas, es "que se utilice menor la jeringuilla".

La respuesta del CSIF

El sindicato CSIF (Central Sindical Independiente y de Funcionarios) se pronunció el pasado jueves en un comunicado, indicando que esta iniciativa se integra al Programa de Intercambio de Jeringuillas que ha sido "fuertemente cuestionado por contradecir las funciones de seguridad y disciplina". Desde el colectivo argumentan que se está evolucionando hacia "un modelo de apoyo  logístico al consumo de drogas", y no se apuesta por "la reeducación, tratamiento y reinserción de los interinos drogodependientes".