Alejandro Mesa, protagonista de The Book Of Mormon: "Me encantaría hacer una gira"
Jueves, cuatro de la tarde. Mal día para la cita. Se descuelga el teléfono y suena su voz. Sorprende que sea él quien responda y no su representante. Hay poco tiempo para la entrevista. Está en la calle, todavía no ha llegado a casa y necesita unos minutos. Cuando llegue, lo haremos sin apuro. Media hora después, vuelve a sonar el teléfono. Es él. Amablemente, indica que hay tiempo de sobra. Ya no hay prisa para la conversación.
¿Qué consejo le darías a alguien que quiera dedicarse al teatro musical?
A mí me gusta definirme como actor polipatético. Le diría que se forme todo lo posible y que tenga muchísimas ganas de trabajar, no parar y disfrutar de la profesión.
Si tuvieras que convencer a alguien que nunca ha visto TBOM para que vaya al teatro, ¿Qué le dirías?
Que es la función más divertida y el plan con el que más se va a reír ahora mismo en Madrid. Sin duda.
TBOM es un musical icónico en todo el mundo, con 14 años sobre el escenario en Broadway y otros 12 en Londres. ¿Cómo fue tu proceso de casting y cómo te preparaste para el papel?
Mi casting consistió en tres rondas, durante un par de meses. Desde enero, que mandé el material, hasta la fase final. En verdad fueron tres días de pruebas en el teatro: una coreografía que nos enseñó Iker Carrera, el coreógrafo; unas canciones que nos envió Joan Miquel Pérez, director musical; y unas escenas con David Serrano. Fui pasando fases y cada vez había menos gente hasta que, un día, me llamaron para decirme que estaba dentro. En ese momento, yo estaba echándome la siesta.
La preparación comenzó en cuanto salieron las convocatorias de casting, cuando supe de que se iba a traer la producción a España. The Book Of Mormon era un musical que me gustaba mucho desde hace tiempo, así que, cuando salió la convocatoria, decidí empezar a prepararlo. Di clases de canto, danza y todo lo que pude para estar al nivel.
Si pudieras invitar a cualquier persona, viva o muerta, a ver TBOM, ¿A quién elegirías y por qué?
Me haría mucha ilusión que viniera el equipo original del musical en Broadway, creo que no han venido todavía. Me encantaría saber qué opinan los creadores de la obra sobre la versión que estamos haciendo.
Si pudieras intercambiar tu papel en el musical con otro compañero del elenco, ¿A quién te gustaría interpretar y por qué?
Esto lo hemos hablado muchas veces con Nil Carbonell, que interpreta a Elder McKinley. Siempre hemos dicho que nos gustaría cambiarnos los papeles durante una función. Sería muy divertido.
Imagina que los mormones de la obra realmente existen tal y como se cuenta en el musical y llegan a convencerte para que te unas a la religión. ¿Qué argumento crees que usarían para convencerte a ti?
Creo que lo tendrían bastante complicado. De entrada, soy bastante escéptico y ateo. Ahora, además, habiendo hecho el musical y conociendo más acerca de la religión y el día a día de los mormones, veo que sería aún más difícil. Aunque, si pudiera tomarme un café... bueno, no un café porque los mormones no pueden beber café, pero si pudiera charlar un rato con Elder Cunningham, seguro que sería muy divertido. Creo que tendría alguna opción.
En TBOM, los personajes viajan a un destino con una misión. Si tuvieras que cumplir esa misión, ¿Qué destino elegirías?
Yo creo que sería Londres. Hay algo en Londres que me tiene enamoradísimo. No sé si el mal tiempo, porque me encanta que llueva, pero estar en un sitio donde llueve siempre y está nublado... Tiene una estética muy bonita y una cultura fascinante. Sí, sin duda, elegiría Londres.
Has pasado de representar a Pugsley en La familia Addams a interpretar a Elder Cunningham en TBOM. Son musicales totalmente diferentes. Si tuvieras que mezclarlos en una sola obra, ¿Cómo sería y qué personaje te gustaría interpretar?
Uf, sería una mezcla bastante ecléctica. La luz y el brillo de los mormones con la oscuridad y el tetricismo de los Addams daría lugar a algo muy excéntrico. A mí me encantaría hacer de la abuela Addams. Es una espinita clavada; a priori nunca lo podré hacer, pero sería un caramelito para el espectáculo.
Si tuvieras que escribir tu propio musical, ¿de qué trataría y qué estilo musical tendría?
Es algo en lo que llevo tiempo pensando. De hecho, estoy en proceso de escribir algo a largo plazo, poco a poco. Aún estoy decidiendo si tendrá un enfoque futurista o un estilo más propio del West End. En cuanto a la música, es un tema que me está dando bastantes quebraderos de cabeza, porque me gustan muchos estilos y no consigo unificarlos en uno solo. Creo que finalmente será una mezcla de diferentes géneros.
Si solo pudieras usar una frase de TBOM para describir tu experiencia en el musical, ¿Cuál sería?
Creo que sería la mítica frase de Elder Price en Algo Increíble.
¿Consideras que este es, hasta el momento, el proyecto de tu vida como artista?
Sí, totalmente. El reconocimiento que me está dando y todo lo que estoy aprendiendo en el proceso es enorme. Aprendo cada día de mis compañeros, del equipo creativo y de la propia rutina. Hacer 500 funciones es algo que nunca había experimentado. En La Familia Addams hicimos 600 funciones en tres años, y aquí, en solo dos temporadas, ya hemos alcanzado las 500. Realmente está siendo una Spartan Race de la comedia.
El musical de TBOM ha tenido cierta controversia por cómo trata la religión, ¿qué le dirías a quienes dudan de asistir para evitar sentirse ofendidos?
Les diría que, al final, es un musical escrito por los creadores de South Park, conocidos por su humor irreverente. La crítica no está enfocada en la religión como tal, sino que es una sátira global que toca muchos temas. El objetivo es disfrutar y pasar un buen rato. Son dos horas y media de risa continua, y lo realmente importante es conectar con los personajes y el contexto de la obra. Se usa el humor negro para hacer una crítica social sobre aspectos que deberíamos revisar como sociedad. Creo que todo el mundo debería darle una oportunidad.
TBOM tiene un humor muy particular, ¿cómo te preparaste para interpretar a Elder Cunningham sin caer en exageraciones?
Amo este musical, pero nunca imaginé que se haría en España. Tenía una idea clara de cómo me gustaría interpretarlo en caso de que llegara aquí. Cuando David, el director, me dio la oportunidad de aportar mi propia propuesta, el proceso creativo se hizo mucho más fácil. Ha habido una gran libertad a la hora de construir el personaje.
¿Qué diferencias notas entre la versión española y la internacional del musical? ¿Qué es lo que más te gusta de la adaptación para el público local?
Esta producción se desmarca de la original en el aspecto creativo. La coreografía, la iluminación, el vestuario, el sonido y el montaje son completamente nuevos; solo el texto y la música se mantienen. Además, David ha adaptado algunas referencias que solo los americanos entenderían para que el público español también pueda disfrutar plenamente del humor.
Mi chiste favorito de la adaptación, y el de muchos espectadores, es un personaje que aparece en la pesadilla. Sin hacer spoiler, diré que es un guiño muy divertido para el público español.
¿Con qué anécdota del musical te quedas?
Hay muchas, porque es una obra muy divertida y cada día pasa algo nuevo. Una de mis favoritas ocurrió el 1 de enero del año pasado. Fue la primera vez que alguien en el público tuvo una risa extremadamente graciosa y contagiosa. Llegó un punto en que tuvimos que parar un momento porque la audiencia ya no solo se reía por la escena, sino también por la risa de esa persona. Fue un momento inolvidable tanto para nosotros como para el público.
¿Con qué acto te quedarías y cuál es tu escena favorita?
Como actor, me quedo con el primer acto porque no salimos del escenario. Aunque es agotador, se pasa volando y es muy divertido. Me encanta esa sensación de estar dentro de la energía de la obra sin interrupciones. Mi escena favorita como espectador es la pesadilla. Y mi número favorito es el bautizo con mi compañera Aisha Fay. Lo disfruto muchísimo.
Como actor, ¿qué has aprendido trabajando en TBOM?
Muchísimo, y sigo aprendiendo cada día. Mis compañeros son auténticas estrellas, y trabajar con el equipo creativo ha sido un lujo. Estar rodeado de profesionales como Iker Carrera, Joan Miquel, David y Pepe Ocio ha sido una experiencia enriquecedora. Además, interpretar un personaje tan demandante a nivel mental, físico y vocal y mantener el ritmo de tantas funciones por semana ha sido un gran reto.
¿Qué mensaje o sensación te gustaría que el público se lleve después de ver TBOM?
Mientras siga ocurriendo lo que ha pasado hasta ahora, yo me doy por satisfecho. La gente sale sorprendida y encantada. Al principio no sabíamos cómo iba a reaccionar el público ante este tipo de humor, pero ver a 800 personas riéndose a carcajadas cada noche es una de las mejores experiencias que se pueden vivir como actor. Recientemente, una familia nos contó que estaban pasando por un momento personal difícil y que ver la obra les había ayudado a desconectar y reír. Esos mensajes son los que más nos emocionan.
De cara a la próxima temporada, se estrenarán muchos musicales en Madrid, entre ellos Wicked. ¿Es posible que te veamos audicionando para esta obra?
De momento, estoy abierto a ver qué sucede el próximo año. He enviado audiciones para otros proyectos y también estoy explorando oportunidades en series y cine. Todo se decidirá en los próximos meses.
Si en el futuro TBOM hace una gira por la península, ¿Te veremos en los escenarios?
Me encantaría. Desde el principio he insistido mucho con la idea de hacer una gira. Si finalmente se hace, sería muy probable que participe. Llevar este espectáculo a distintas ciudades de España sería una auténtica fantasía.