Maite Méndez, nueva directora de la Academia de España en Roma: "Da vértigo, pero tengo ilusión"
Quedamos en su despacho en la Facultad de Filosofía y Letras de la UMA. Es uno de esos extraños días en los que la mañana abre con un soplo gélido y le sigue un terral infernal al mediodía. De aquellos en los que se aprecia esa llamativa imagen en la que convergen y conviven el abrigo con las bermudas y playeras. Maite se aficionó a la cultura muy pronto gracias a sus padres, que le inculcaron el arte y la literatura en una familia de ocho hermanos. "Para cultura siempre había barra libre", asegura. Se quedó fascinada la primera vez que visitó Roma, con tan solo diez años. Esa pasión se vuelve a despertar con un sueño que acaba de cumplir.
Pregunta. Acabas de ser nombrada y parece que lo afrontas con ganas, ¿también con vértigo?
Respuesta. Da mucho vértigo porque es muchísima responsabilidad. Yo fui becaria en la Academia cuando tenía 28 años y todos los que hemos pasado por ahí la consideramos una experiencia profesional y vital que es un antes y un después. Es tan importante esa experiencia tan profunda que el vértigo de la responsabilidad se contrarresta con la gran ilusión de hacerme cargo. Es algo muy especial.
P. ¿Cómo te dieron la noticia?
R. Ha sido un proceso muy largo, porque ha habido dos convocatorias. La del año pasado se anuló y ya estaba en la terna final. Este año también supe que estaba en la terna, pero no sabía nada. Me dio la noticia —y la enhorabuena— el ministro de Exteriores prácticamente el día que salió en el BOE. Luego me llamó Urtasun, el ministro de Cultura, que también está integrado en el patronato. Decían que les parecía muy bien mi perfil.
P. Con este cargo dejarás también atrás algunas cosas
R. De momento dejo atrás la universidad, pero con la idea de volver. Aunque ya tengo una edad, y por eso también una carrera profesional muy densa a mis espaldas, creo que me da tiempo a volver y me gusta muchísimo dar clase e investigar.
P. ¿Qué importancia tiene esta academia?
R. Nació en 1873, como proyecto de la Primera República. Se fundó siguiendo el modelo de la academia pionera —la francesa— y se dedicaba a formar a escultores, pintores, músicos y arquitectos. Se llamaban pensionados, aunque ahora son residentes. Producían arte en Roma y tenían que hacer cada año ejercicios. En el siglo XX el director durante la Segunda República fue Valle-Inclán, que en realidad renunció. En este siglo se fueron extendiendo las disciplinas, pues hoy día hay hasta realizadores de cine. Hay historiadores del arte, filósofos, escritores, creadores de vídeo, gastronomía, cómic... ya no son las bellas artes tradicionales.
P. ¿Y cómo ha cambiado esa idea del arte que comentas?
R. La inteligencia artificial está dando ya obras. Estamos en un momento muy experimental y se nota mucho que devuelve y mezcla lo que hay. La mente creativa humana es muchísimo más interesante todavía que lo que hace la IA. Le sale también muchas imágenes de publicidad, pues se alimenta de eso mayoritariamente. Lo que no quita que esté siendo muy interesante en el terreno de artistas que ya estaban usando nuevas tecnologías y ahora han incorporado la IA. No es que le digan que le haga la obra, sino que es una de las herramientas para el proyecto. Donde antes habían utilizado Google u otros programas, ahora la utilizan a ella. De hecho, hace un año, en un premio de fotografía prestigioso, un fotógrafo presentó una imagen generada por inteligencia artificial y lo ganó, aunque lo rechazó porque lo hizo "para avisar" de lo que se venía. Luego el tema de las NFTs cumplen en el terreno del arte actual un papel como el del bitcoin o similar: no le veo un valor artístico, es un elemento de especulación.
P. ¿A los jóvenes les interesa el arte?
R. A los que yo doy clase por supuesto [risas]. En Málaga tenemos muchísima gente con interés. A los jóvenes en general no lo sé pero te diría que sí porque vivimos en un mundo muy visual. La historia del arte es una más de las facetas de ese mundo visual y el propio arte tiene que hacer un esfuerzo por democratizarse. Por no presentarse como algo que la gente que no sabe se sienta cohibida por grandes museos o por las salas que parecen templos sagrados donde no se puede hacer ruido.
P. Entonces se valora bien el arte
R. Sí. En España, de los ochenta y noventa a hoy día ha aumentado el número de centros de arte y el público. También los centros de creación o producción artística autogestionados o creados espontáneamente por jóvenes y colectivos. Cada vez se extiende más porque la sociedad encuentra una forma de expresar inquietudes políticas, sociales... vivimos en tiempos muy convulsos.
P. Y ese mundo para las mujeres, ¿cómo es?
R. Es un mundo donde lamentablemente se ve la discriminación. Yo formo parte de una asociación que funciona como observatorio. Una de ellas como Colectiva, que es a nivel malagueño, hizo un informe el año pasado en el que se demostraba que se compraban y exhiben más obras de hombres. Sigue habiendo discriminación aunque los tiempos han cambiado.
P. Parece que hay gente a la que no le ha sentado bien tu nombramiento
R. Sobre eso no te voy a hacer una declaración. Creo estar perfectamente capacitada y he pasado por un proceso de selección muy difícil y me siento muy orgullosa. No voy a entrar en esa polémica.