Música

El pasado nunca había sonado tan actual, así es Perreando a Escondidas

La artista sevillana convierte el reguetón de los dos mil en el punto de partida de un álbum que habla tanto del pasado como de una generación que ha aprendido a reconciliarse con él

 

Hubo un tiempo en el que escuchar reggaetón era casi un acto de rebeldía. Sonaba en fiestas improvisadas y con el volumen justo. Era un género criticado y constantemente cuestionado.

Dos décadas después, el panorama es completamente distinto. El reggaetón domina las listas de reproducción, los festivales y la cultura popular. Ya no es un fenómeno marginal, es el centro de la conversación.

Con Perreando a Escondidas, Juicy BAE parte precisamente de esa contradicción. ¿Qué ocurre cuando aquello que antes se consumía casi en secreto termina convirtiéndose en el sonido dominante de toda una generación?

Más memoria que nostalgia

Sería fácil definir este álbum como un homenaje a los años dos mil. Pero esa etiqueta se queda corta. La nostalgia suele limitarse a copiar una estética. Juicy hace algo bastante más interesante: utiliza ese imaginario para construir una identidad propia. Hay referencias evidentes al reguetón clásico, a los sintetizadores brillantes, a los dembows más secos y a una forma de entender la fiesta que marcó a toda una generación. Sin embargo, todo aparece filtrado por una producción contemporánea y una sensibilidad artística mucho más cercana al pop alternativo que al revival. No intenta convencer al oyente de que antes todo era mejor. Solo recuerda por qué aquellas canciones siguen encantando.

Cuando la identidad pesa más que el algoritmo

En un momento donde buena parte de la música urbana parece construirse alrededor del próximo audio viral, Perreando a Escondidas apuesta por un formato cada vez menos habitual: el álbum como concepto. Cada canción parece formar parte del mismo universo. No hay cambios bruscos para captar atención inmediata ni una búsqueda desesperada del hit perfecto. La experiencia funciona precisamente porque mantiene un hilo conductor muy claro.

Además de contar con colaboraciones como l0rna, que encajan a la perfección con la estética de la artista. Es un disco pensado para escucharse entero y sin interrupciones. 

 

La evolución de una artista que nunca ha querido encajar

Juicy BAE lleva tiempo demostrando que su propuesta siempre ha ido un paso por delante de las etiquetas. Ha transitado por el trap, el R&B, el pop experimental y la electrónica sin quedarse demasiado tiempo en ninguno de esos lugares.

Este proyecto vuelve a confirmar esa capacidad para apropiarse de un sonido sin perder personalidad. En lugar de perseguir la tendencia del momento, la artista construye un universo donde el reggaetón clásico convive con una producción sofisticada y una visión muy personal de la música urbana. Esa mezcla convierte el disco en algo más que un ejercicio de nostalgia.

El pasado como punto de partida

Quizá la mayor virtud de Perreando a Escondidas sea entender que la nostalgia no consiste en volver atrás, consiste en descubrir qué partes del pasado siguen explicando quiénes somos hoy.

Mientras muchos artistas utilizan los dos mil como un recurso estético, Juicy BAE los convierte en un lenguaje. Uno que habla de memoria, de identidad y de una generación que ya no tiene que esconder qué música escucha. Y ahí está el verdadero acierto del álbum, porque Perreando a Escondidas no intenta revivir una época. Demuestra que, en realidad, nunca terminó de irse.