Silvia Intxaurrondo presenta 'Solas En El Silencio' en Málaga
El pasado 10 de mayo en el marco de la Feria del Libro de Málaga, la periodista y actual copresentadora de La Hora de la 1, Silvia Intxaurrondo presentó su libro Solas En El Silencio, junto al periodista y compañero de programa, Iván Gelibter. Durante la charla no solo habló sobre la novela y su proceso, de periodismo e incluso reivindicó el acento del sur, de hecho cree que “tendría que tener más hueco en una televisión a nivel nacional”
Solas en el silencio la definió como «una novela de lo que le sucede a un grupo de mujeres y cómo eso se calla». Con ella “ha querido mostrar la historia de mujeres que generalmente se quedan en estadísticas en los medios de comunicación actualmente”. Por eso mismo reconoce que cuando tiene que hablar de algún caso de asesinato por violencia de género, hace un ejercicio de humanización, no solo es “la número 5 en lo que va de este año” sino que dice “a qué se dedicaba, si era madre y qué iba a suceder con sus hijos y dónde trabajaba” contribuyendo a que “46 años, dos hijos, una de ellos de 6 años y el otro de 11, que era enfermera en el hospital de la localidad”, no sea un número que pase sino que es “una mujer que hemos perdido y conoceremos la vida que hemos perdido”.
De hecho, la periodista cree que lo que tiene en común las violencias hacia distintos colectivos es el silencio, considera que “la violencia no se podría producir, si no hubiera personas que no participan, pero que son conscientes y no levantan la mano y la voz”. Y en el caso de este libro, “son las administraciones, quienes callan y quienes mantienen esas dolencias en secreto” y no callan porque tengan miedo de la persona o del asesino, callan porque le resulta más cómodo no meterse en casa ajena “bastante tienen ellos por lo que pasa en la suya”. En relación a cómo hay algunos chicos jóvenes que reniegan del feminismo afirma que es porque hay quienes de manera muy interesada les han vendido que el feminismo busca dañarles y no la igualdad entre hombres y mujeres, a lo que se ha sumado los partidos que encajan con esa idea y los han visto como un nicho de votantes.
La novela está ambientada en un contexto muy concreto, tanto contexto geográfico, como temporal para alejarla de la actualidad, lo que no quita que «aunque sea una novela ambientada en los 70, es muy extrapolable a lo que vivimos actualmente», lo que cuenta podría estar pasando, de hecho, aunque todas las historias son ficción, cada una de esas mujeres con las distintas violencias que sufren encierran en ella algo que la autora en algún momento ha podido escuchar. La historia se ambienta en Sopuerta (el pueblo de su padre), en dos líneas temporales, entre el 75 y 76 lo que pasó unos 24 años antes. A medida que se avanza en la narración, la trama pasada aporta detalles que nos hacen comprender qué es lo que está sucediendo en ese pueblo que está descrito tal cual, de hecho aunque no sabe la opinión tan cuál de sus habitantes, porque todavía no había podido reunirse con ellos en el momento de la presentación, le consta que están orgullosos que el pueblo sirva como escenario para una novela como esta.
“Solo es en el silencio es una historia sobre un silencio cómplice”, añade que «es una novela que indigna, que emociona y que en medio de todos los momentos duros, cuenta también historias preciosas», por ejemplo, de mujeres que llegan a tener una sororidad. Y es una historia también sobre esperanzas que muchas veces se ven truncadas. El final que ha elegido para Solas en el silencio no es el más oscuro “después de todo lo que ha hecho vivir al lector, este libro no tendría sentido si no hay esperanza”.
"El lector es consciente de que tanto un hombre como una mujer puede actuar contra este tipo de violencias simplemente denunciándolas". El peso de la resolución del libro son dos mujeres y lo que hacen es precisamente lo que da nombre al libro: Solas en el silencio. Nada más leer empezar a leer libro dice que nos vamos a posicionar, hasta el punto de que nadie que se lo haya terminado ha dado una respuesta distinta a que rompería el silencio
Se mostró orgullosa y agradecida de llegar a una quinta edición, además confirmó que hay conversaciones para llevar la novela a otros formatos. Reconoce también que su sueño siempre fue escribir y que se formó para la prensa escrita, aunque hiciera las prácticas en la Cadena SER y después haya estado en tv. Así que cuando le ha llegado la oportunidad con 45 años, pues dijo que tenía “que ser una gran historia”, dice que no es “la típica presentadora de televisión escribiendo una novela” sino una “periodista que quería escribir en un periódico y escribir novelas y lleva 45 años esperando a que le den su oportunidad”. Termina diciendo que se nota que este es un libro que lo escribe la escritora y no alguien detrás.
Sobre pseudomedios y bulos, la copresentadora de La Hora de La 1 dice que si ve a alguien en su programa mintiendo o que está manipulando lo dice claramente, porque “si no lo dices estás colaborando en la transmisión del bulo” Hablando sobre el actual estado del programa que presenta junto a Marc Sala desde 2021 dice que siempre confío en que acabara por hacer las buenas audiencias que hace actualmente, solo que había que ajustar los contenidos, los colaboradores, contando con expertos en temas concretos e ir subiendo poco a poco en audiencia. La periodista tenía también claro que “frente a la crispación que promueven otros canales”, siempre se planteó “la televisión y los medios de comunicación como una compañía” y es un objetivo que ha conseguido porque hay quienes que los considera de la familia o que se levantan solo para ver el debate que hacen. Supone que “La Hora de La 1 se ha convertido, con absoluta honestidad, en un formato de éxito”. Comenta también que lo que ha cambiado en su vida tras estos cuatro años es la oleada maravillosa de cariño que ha recibido.
Afirma que “el proceso de escritura fue bastante complicado” porque no tenía tiempo, pero tuvo la suerte de «crear personajes muy fuertes, muy rápidamente» y a partir de ahí aprovechaba los ratos libres que tenía. Reconoce que una vez tuvieron que meterla en la cama porque se empecinó en seguir escribiendo. Añade que “hubo días en los que después de todo el fin de semana no tenía nada y otros en los que estas páginas salían con absoluta tranquilidad y normalidad” También reconoce que libro le ha hecho vivir 1000 dudas y que “si ahora escribiese una segunda novela, le parecería más tranquilizador tener la estructura desde el principio”.