El 'milagro' del Torremolinos
El milagro no comenzó el domingo. Todo empezó en una rueda de prensa de Antonio Calderón, técnico del Juventud Torremolinos, después del encuentro que su equipo ganó frente al Almería B. "Apagad micrófonos y cámaras, no quiero que esto que voy a decir se grabe", decía a los periodistas nada más entrar a la humilde zona de comunicación de El Pozuelo. A continuación, aclaraba que iba a "mostrar un tono de voz poco alegre" pese a la victoria, para que "los de La Unión crean que damos por perdido el ascenso directo". Y así iba a ser. "La Unión lo tiene prácticamente hecho" decía una vez encendidos los dispositivos. La recepción de esta estrategia derivaba a la ironía, incluso a lo cómico. Pero un día después, La Unión ganaba en Orihuela y, según dicen aficionados del equipo alicantino, los jugadores blanquiazules "celebraban el ascenso sin estar matemáticamente confirmado". Pese a parecer lo contrario por las cuentas, a Calderón, de momento, le salía bien la jugada.
A la semana siguiente, el 'torroles' ganaba en San Fernando por 0-1, sufriendo, pero el trabajo estaba hecho. La Unión había preparado todo un festival para una situación inmejorable. Domingo a las 12:00, en casa, con tu gente. Todo el pueblo murciano estaba listo para presenciar la celebración que el club tenía preparada a partir de las 14:00. Pues el Águilas ganó por 0-1. Gol de penalti. Y no solo eso, el Linense gana y extiende la lucha por la permanencia a la última jornada en su estadio. ¿Contra quién? La Unión.
Llegaba el día decisivo, la última jornada de la fase liguera. El Torremolinos estaba obligado a ganar y a esperar. La Balona tenía que ganar a La Unión llevándose los tres puntos. Todo lo que se saliese de la normalidad iba a ser bien recibido para los malagueños: todo lo que desequilibrase era bienvenido. Y algo así iba a suceder. Una hora y media antes de comenzarse todos los encuentros del grupo IV de Segunda Federación, los equipos recibían la noticia de que los partidos iban a ser atrasados media hora por un problema con el autobús del Deportiva Minera: el conjunto murciano que jugaba contra el Juventud. A la altura de Guadix, el vehículo de cuerpo técnico y futbolistas sufrió una avería, lo que iba a provocar un retraso en el resto de encuentros, pues la jornada debía ser unificada.
Llegaba la nueva hora, y todos los equipos daban paso al fútbol al mismo tiempo. A los 4 minutos, en la grada de El Pozuelo se escuchaba un "Goool" que no correspondía al partido del 'torroles'. El Linense acababa de marcar un gol a La Unión. La grada se animaba, con lo que los jugadores iban a percibir era momento de mantener la mente tranquila. Cumplido el cuarto de hora en todos los campos, La Balona, donde Antonio Calderón casualmente también fue técnico, marcaba el segundo en el Ciudad de La Línea. Minutos después, antes de la media hora de encuentro, Fran Gallego adelantaba al Torremolinos, que se convertía en equipo de Primera Federación momentáneamente. Llegaba el descanso, La Unión seguía perdiendo y en Málaga se ganaba cómodamente por tres goles a cero. Solo quedaba esperar y rezar por que no se produzca una remontada a 120 kilómetros.
Los blanquiverdes disfrutaban de un partido muy tranquilo. En el minuto 65, La Unión recortaba distancias desde la pena máxima. Tenían media hora para meter un gol que le quitase el ascenso al Juventud. Primero, terminaba el encuentro en Torremolinos, con 5-0. En Cádiz aún faltaban cinco minutos en el cronómetro, y el resultado del 2-1 se mantenía. Futbolistas y afición se quedaban en el terreno de juego, escuchando radio y viendo las webs más rápidas en actualizar resultados de fútbol. Jugadores llorando. Otros, al borde de la primera lágrima. Unos se decidían por abrazarse y esperar. El resto, recargan las páginas sin descanso. Cinco minutos que parecían interminables. Pero, todo tiene su fin, y así iba a ser en La Línea, La Balona había derrotado a La Unión. El Torremolinos se convertía en equipo de Primera Federación por primera vez en su historia. Los jugadores y aficionados saltaban, gritaban y lloraban. Juntos, como venía siendo toda la temporada. Y es que, precisamente eso fue la clave del éxito para el Juventud Torremolinos: La Unión.