Mónaco, la joya más codiciada de la Triple Corona
Ha llegado esa semana. Ese momento del año en el que todo un país cierra sus calles principales y todos los vecinos se asoman a sus balcones. Debajo, por las mismas carreteras por las que las otras 51 semanas del año pasean peatones o circulan los coches, ahora rugen los motores de las máquinas de competición más avanzadas del mundo. Ha llegado el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1.
La cita más prestigiosa de todo el calendario de la categoría reina del automovilismo. Una prueba con casi cien años de historia, y mucho más antigua que el propio Campeonato del Mundo. Mónaco no es una carrera más, es una tradición que se ha convertido en la joya de la corona del automovilismo. Aquel que vence en el Principado pasa a formar parte de una lista reservada para algunos de los nombres más ilustres del automovilismo.
La carrera más prestigiosa del mundo surgió de una disputa burocrática
A finales de los años 20, Anthony Noghès, presidente del Automóvil Club de Mónaco (ACM), solicitó formalmente dejar de ser un club de automovilismo regional francés para ascender a un club nacional independiente ante la AIACR (la predecesora de la actual Federación Internacional del Automovilismo). El organismo internacional rechazó la petición, ya que Mónaco no organizaba ningún evento automovilístico que se disputara íntegramente dentro de su país.
Lejos de rendirse, Noghès tuvo la idea de convertir las calles de Mónaco en un circuito de carreras. Lo que en un principio parecía una idea peligrosa, consiguió el apoyo financiero y político del Príncipe Luis II de Mónaco y del célebre piloto local Louis Chiron. El trazado original de 3,3 kilómetros unió el puerto con el casino, y desde entonces su trazado se ha mantenido prácticamente idéntico hasta el día de hoy.
El 14 de abril de 1929 se celebró la primera edición del Gran Premio como un evento exclusivo al que se accedía únicamente por invitación. El piloto británico William Grover-Williams se llevó la victoria a bordo de un Bugatti Type 35B. La carrera fue todo un éxito, lo que empujó a la AIACR a darle al ACM el estatus que tanto buscaba.
El día que la Fórmula 1 se bañó en el Mediterráneo
Una de las imágenes más extravagantes de la historia del Gran Premio de Mónaco llegó unos años después, en 1955. Alberto Ascari, bicampeón del mundo y piloto de Lancia, rodaba en segunda posición, persiguiendo al Mercedes de Stirling Moss. En la vuelta 81, el motor de Moss explotó al mismo tiempo que Ascari salía del famoso túnel de Mónaco y descendía hacia la zona del puerto, sin saber que acababa de heredar el liderato de la carrera.
Al aproximarse a la Chicane du Port, conocida hoy como la Nouvelle Chicane, Ascari perdió el control de su Lancia debido a que el asfalto se encontraba resbaladizo por el aceite derramado por el motor de Moss. En lugar de hacer la curva hacia la derecha, el monoplaza de Ascari siguió recto, atravesando las barreras de sacos de arena y fardos de paja, y salió despedido por el borde del muelle.
El coche de Ascari voló y cayó en el agua. La tensión fue máxima durante unos segundos, ante el miedo de perder a una de las figuras más legendarias del automovilismo de los cincuenta. Gracias a su rápido instinto, el italiano logró salir del habitáculo antes de que su coche se hundiera por completo, y Ascari pudo nadar por su cuenta hasta una embarcación cercana. El bicampeón solamente sufrió una fractura en la nariz, un corte leve y un pequeño shock.
Graham Hill, el único en la historia en conseguir la Triple Corona
La Triple Corona es uno de esos objetivos que todo niño que aspira a ser piloto quiere conseguir algún día en su carrera deportiva. No es un premio físico, sino un reconocimiento honorífico para aquel piloto que consiga vencer en las tres carreras más prestigiosas del mundo: las 500 Millas de Indianápolis, las 24 Horas de Le Mans y el Gran Premio de Mónaco.
Mónaco, por su riqueza y glamour, representa un lugar en el que cualquier piloto que quiera considerarse uno de los mejores de la historia ha de estar. Para vencer en el Principado, no solo hace falta ritmo explosivo para hacerse con la ‘pole’ ―crucial para ganar en Mónaco―, sino que también se necesita destreza y precisión para evitar los muros en los más de 300 kilómetros de carrera.
En un siglo de historia, solamente un piloto ha sido capaz de completar estas tres hazañas: el legendario Graham Hill. El piloto británico no solo fue dos veces Campeón del Mundo de Fórmula 1, sino que dominó las calles de Montecarlo durante los sesenta, logrando cinco victorias en el Principado. Sus éxitos le ganarían el apodo de ‘Mr. Mónaco’.
En 1966, ya siendo un piloto consagrado, Hill probó suerte en las 500 Millas de Indianápolis. A bordo de su Lola T90-Ford y aprovechando una carrera repleta de incidentes, Hill mantuvo la cabeza fría y triunfó en el ‘Brickyard’ al primer intento. Años después, ya en los últimos años de su carrera, solo le faltaba coronarse en Le Mans. Con 43 años, se unió al equipo Matra, junto con Henri Pescarolo. Hill silenció todas las dudas acerca de su rendimiento bajo la lluvia firmando un stint histórico que aseguró la victoria para su equipo, sellando de forma definitiva su estatus como único rey de la Triple Corona.
Muchos otros pilotos han intentado replicar esta hazaña, pero nadie lo ha conseguido. Fernando Alonso estuvo muy cerca, triunfando en Mónaco en 2006 y 2007, en Le Mans en 2018 y 2019, y quedándose a las puertas de vencer en Indianápolis en 2017, cuando un fallo mecánico le privó de triunfar al otro lado del charco.
Ayrton Senna, el rey del Principado
La leyenda del brasileño no solo remite a sus tres Campeonatos del Mundo con McLaren, sino que ostenta el récord de más victorias en Mónaco: seis, cinco de ellas consecutivamente. En 1984 el brasileño ya avisó de lo que era capaz en el Principado. A bordo de un modesto Toleman y bajo una lluvia torrencial, un joven Senna remontó desde el decimotercer lugar en el circuito más complicado para adelantar. El brasileño incluso llegó a presionar al líder Alain Prost, aunque la carrera fue suspendida polémicamente justo cuando Senna iba a pasarlo.
Tan solo tuvo que esperar cuatro años para escribir su nombre en los libros de historia. En 1988, Senna logró la ‘pole’, pero lo hizo con un abismal margen de 1.427 segundos. El propio Senna afirmó después de la clasificación que no conducía el coche de manera consciente, sino que se encontraba en una “dimensión diferente”, flotando sobre el circuito, y afirmó que es lo más cerca que se sintió jamás de haber estado con Dios.
Ese mismo año, durante la carrera, lideraba cómodamente con más de 50 segundos de margen sobre Prost, cuando se desconcentró y cometió un error totalmente atípico para un piloto de su talla, chocando contra el guardarraíl en la curva Portier. Avergonzado, se bajó de su coche, se fue directamente a su apartamento en Mónaco, y no volvió a aparecer por el paddock en todo el día.
Unos años después, en 1992, Senna protagonizó una de las batallas más icónicas de la historia de la categoría, defendiéndose férreamente de un Nigel Mansell a bordo de un Williams infinitamente superior. El de McLaren tuvo que posicionar su coche con una precisión quirúrgica en cada curva para llevarse una victoria histórica con tan solo 0.215 segundos de margen.
Charles Leclerc, el héroe local, en el punto de mira
Charles Leclerc llega a este Gran Premio de Mónaco como el centro de la atención. El piloto monegasco ha firmado un contrato que le mantendrá vinculado a la Scuderia Ferrari las próximas temporadas. De esta manera, el ‘16’ buscará cumplir el sueño de su infancia: coronarse Campeón del Mundo portando el Cavallino Rampante en el pecho.
2026 era un año marcado en rojo por los tifosi como una oportunidad de reengancharse en la pelea por el Campeonato del Mundo, pero las primeras carreras de la temporada han dejado claro que el SF26 está un escalón por debajo de Mercedes y McLaren. El monegasco buscará repetir el hito de 2024, cuando se hizo con su Gran Premio de casa. Montecarlo parece un circuito ideal para Ferrari, pues en las calles del Principado el motor no tiene tanta importancia, y se premia más a los equipos con un paquete más completo en líneas generales.
Con el mito de leyendas como Hill o Senna aún en el recuerdo de los aficionados del automovilismo, la parrilla de la Fórmula 1 se prepara para el Gran Premio de Mónaco, una cita muy exigente, en el que los muros del Principado no perdonarán ni el más mínimo error. La carrera arrancará este domingo a las 15:00, tanto hora local, como hora española. Veremos quién emerge como nueva leyenda tras 78 vueltas de espectáculo y glamour.