Vino como una estrella y se va como una leyenda
“Came as a star, leaves as a legend”. “Vino como una estrella, y se va como una leyenda”. Esas han sido las palabras que el Barça ha dedicado a Robert Lewandowski en las redes oficiales del club, después de que el polaco haya haya confirmado que se marcha de la Ciudad Condal a final de esta temporada. No me pueden parecer un resumen más adecuado de los cuatro años mágicos que ha vivido Lewandowski en el Barcelona. Vino como una estrella, como uno de los mejores nueves de la década, que ya lo tenía todo hecho en el Bayern de Múnich. Como un veterano que podría haber preferido la comodidad de terminar su carrera en Alemania, en un equipo donde era un referente y donde sabía que la plantilla era una de las mejores de Europa.
Pero prefirió venir a rescatar al Barça e irse como una leyenda. A otro de los mejores clubes del continente, sí, pero que en aquel momento se encontraba en horas muy bajas. Cuando muchos dudaban de que el FC Barcelona pudiera volver a parecerse a ese equipo que llegó a practicar el fútbol más atractivo del planeta, y tenía pinta que podía sufrir una crisis prolongada como la del AC Milan o la del Manchester United, llegó un delantero que lo cambiaría todo. Pocos entendieron su decisión de confiar en el proyecto que podía ofrecerle el club catalán. Lewandowski, sin embargo, quería un nuevo desafío para irse por todo lo alto, y siempre mantuvo la esperanza en el Barça. El polaco cayó de pie en Barcelona desde el día uno, y su liderazgo y su espíritu competitivo tardaron poco en contagiarse al resto de sus compañeros.
Robert Lewandowski no solo ha aportado unas cifras goleadoras a la altura de pocos, o tres títulos de La Liga en cuatro años, sino que su rol en un vestuario muy joven ha sido fundamental para el equilibrio. Entre la experiencia del que lo ha ganado todo, y la juventud de las joyas que han ido saliendo de La Masía, como Lamine Yamal, Fermín o Cubarsí. ‘Lewan’ ha sido ejemplo de compromiso y de entrega y amor por los colores, un capitán sin brazalete. “Cataluña es mi lugar en la Tierra. El Barça ha vuelto adonde le pertenece”, ha expresado el propio Robert en su mensaje de despedida. Sin duda, él fue quien puso el primer ladrillo para construir una nueva época dorada para los azulgranas.