Conflicto laboral

Los vigilantes de la Universidad de Málaga denuncian recortes en la institución

La Facultad de Ciencias de la Comunicación, en Málaga / Juanma Ponferrada
El personal de seguridad critica que el nuevo pliego que ha publicado la UMA supondrá la pérdida de 30 puestos de trabajo
 

“Menos recortes y más seguridad” fue una de las múltiples consignas que se escucharon el 15 de junio en el campus de Teatinos. Los vigilantes de la Universidad de Málaga salieron a las calles para protestar contra los recortes y a exigir mejoras salarialesLos sindicatos mayoritarios del Comité de Empresa de Eulen Seguridad (NAS, USO, UGT y CCOO) denuncian que el nuevo concurso público de vigilancia que promovió la institución académica supone la destrucción de entre 28 y 30 puestos de trabajo, tras varios años de recortes continuados.

Andrés Navarro, presidente del comité de Eulen Seguridad, la contrata que presta servicio desde junio de 2014 hasta hoy en el centro de trabajo de la UMA ha afirmado que el personal de seguridad vela desde hace más de una década por la protección de todas las personas que transitan cada día por los campus universitarios. El presidente del comité de Eulen ha explicado que cuando entró el actual equipo de gobierno de la UMA, en 2024, unos 150 vigilantes conformaban el colectivo de seguridad. Sin embargo, en octubre de 2024, Eulen llevó a cabo un ERTE. Como resultado de dicha decisión, 27 trabajadores se vieron afectados y numerosos edificios universitarios sufrieron importantes reducciones o incluso la eliminación total de la vigilancia presencial.

Entre los recortes más significativos destacaron la supresión completa de la vigilancia en el Aulario Isabel de Oyarzabal, el Animalario, el Centro Láser, el Centro Internacional de Español de El Palo, el Jardín Botánico, el Aulario López Peñalver, Lomas de San Julián, así como la Barrera Acceso al Pabellón de gobierno (El Ejido). Navarro ha calificado de injustos estos recortes, ya que recaen sobre un colectivo que demostró durante la pandemia su compromiso absoluto con la institución educativa. Ha recordado que en 2020, cuando todas las instalaciones de la UMA permanecían cerradas, los vigilantes fueron los únicos que la mantuvieron. Prestaron servicio como trabajadores esenciales, se jugaron la vida para garantizar la protección de edificios, instalaciones y recursos públicos. “Pasamos de ser esenciales cuando la universidad nos necesitaba a ser considerados ahora un gasto prescindible para este equipo de gobierno”, ha afirmado.

En la actualidad, la UMA ha sacado a concurso la seguridad del centro de trabajo, donde la plantilla de vigilantes con derecho a subrogación está compuesta por 121 personas. Según ha indicado el presidente del comité de Eulen, el nuevo pliego de seguridad promovido por la universidad contempla solo 165.000 horas de servicio, cifra equivalente a 92,7 vigilantes. Navarro ha hecho hincapié en que de esas 165.000 horas, 18.000 se incluyen en una denominada "Bolsa de Refuerzos", sin especificar cuándo, dónde ni cómo se utilizarán. Ello garantiza trabajo estable para alrededor de 82 vigilantes y deja en el aire la continuidad laboral de unos 10 trabajadores adicionales. Los cálculos realizados indican que los nuevos recortes podrían afectar a entre 28 y 38 miembros del personal de seguridad, según cómo lo gestione la universidad.

En la memoria justificativa, la UMA califica el contrato como imprescindible para asegurar la protección de las personas y la preservación del patrimonio universitario, compuesto por edificios, laboratorios, equipamiento científico de alto valor, sistemas informáticos y documentación sensible. “La ausencia de medidas adecuadas incrementaría el riesgo de incidentes que podrían afectar gravemente a la actividad universitaria”, recoge. Navarro ha asegurado que el concurso modifica los turnos. De ese modo, los vigilantes pasan a trabajar por la noche (de 21:00 a 8:00). Ha expresado que el pliego vela más por los bienes que por las personas de la comunidad universitaria.

El Rectorado de avenida Cervantes, Biocomputación y toda la ampliación del Campus de Teatinos dejarán de contar con vigilancia permanente durante el día y solo dispondrán de un servicio nocturno, de 21:00 a 08:00 horas. En horario diurno solo quedarán nueve vigilantes de seguridad para atender los campus y los edificios universitarios: dos en El Ejido, uno en CIMES (Centro de Investigaciones Médico-Sanitarias), uno en el Invernadero, uno en el Centro de Control en Nuevo Turismo y cuatro vehículos patrulla para cubrir la totalidad de Teatinos y su ampliación.

A esta situación se suma la creación de un servicio de Acuda 24 horas exclusivo para la Universidad de Málaga, sin que el pliego determine si lo cubrirán los trabajadores adscritos al contrato y con derecho a subrogación o si recaerá sobre personal de nueva contratación. Esta decisión contradice el propio objetivo recogido en la Memoria Justificativa del Expediente, cuyo fin debería residir en la garantía de una protección efectiva de la comunidad universitaria durante los periodos de mayor actividad y afluencia de personas. La UMA elimina la presencia de vigilantes durante los horarios de apertura ordinaria de los centros y traslada de forma indirecta determinadas responsabilidades relacionadas con la seguridad a los SICAU (Servicio de Información, Conserjería y Atención al Usuario) y otros trabajadores, pese a que dichas funciones no forman parte de sus competencias profesionales, ha afirmado Navarro.

El presidente del comité de Eulen Seguridad lo ha resumido de la siguiente manera: “Menos prevención, menos capacidad de respuesta ante incidencias y menos atención a emergencias: más inseguridad y riesgo para toda la comunidad universitaria”. Ha negado que resulte posible garantizar la protección de las casi 40 mil personas que transitan por los campus. La situación les genera inquietud, sobre todo en las proximidades de la ampliación de Teatinos, donde existen entornos conflictivos que precisan de atención preventiva de forma constante. 

Navarro ha recordado que no luchan por privilegios ni por mejoras económicas, sino que lo hacen para que no se produzcan pérdidas de puestos de trabajo y con el propósito de que la Universidad de Málaga continúe como un espacio seguro. Ha explicado que estas razones responden al motivo de las manifestaciones. A pesar de haber solicitado una reunión con los encargados de las contratas vía registro oficial, la institución ha ofrecido la callada por respuesta.

La Universidad de Málaga, consultada por este medio, tan solo ha explicado que ellos publican un pliego de seguridad para empresas externas. Lo han definido como un conflicto con "la entidad de turno", no con la institución educativa, ya que corresponde a un “servicio externalizado”. A fecha de publicación de esta pieza, la respuesta más reciente que han recibido los vigilantes procedía del actual responsable de Seguridad, quien les dijo que los citaría "la semana siguiente". No obstante, semanas después, Andrés Navarro ha confirmado que nadie se ha puesto en contacto con ellos