OPINIÓN

El camino de las utopías

Afición malaguista en La Rosaleda / Málaga CF
Pase lo que pase, este equipo ya nos ha enseñado que hay sueños que merecen la pena incluso cuando parecen imposibles

Todavía somos muchos los que, en esta época de Mundial, no podemos centrarnos en él. Tenemos otros partidos, otros sueños. Este sábado se juega la vuelta de la final del play-off de ascenso entre Málaga y Almería. Noventa minutos para comprobar si las utopías pueden dejar de serlo.

En mi caso, sueño con una victoria del Málaga que nos permita volver a la máxima categoría del fútbol español. Sueño con un gol como aquel de Antoñito en Tarragona, en el minuto 122 de partido. Pero, sobre todo, quiero mirar esto con perspectiva, porque hace apenas seis meses el ascenso era una utopía. Eso que tan bien definió Roberto Iniesta como "algo imposible, con un matiz muy importante: imposible en el momento de su planificación".

Y cuánta razón tenía. ¿Quién podía pensar, tras la salida de Pellicer, que este equipo estaría hoy a un partido del ascenso, a un solo gol de conseguirlo? Para muchos fue un duro golpe el empate a cero de La Rosaleda. A mí me parece injusto dejar de confiar en este grupo antes de que el árbitro pite el final de la eliminatoria. Ellos nos han traído hasta aquí. Ellos lo dejan todo en el campo. Ellos nos han devuelto la ilusión.

Si, por desgracia, no lo conseguimos, habrá que mirar hasta dónde hemos llegado y darle el valor que merece. Robe también dijo que "cuanto más difícil sea el plan, más orgullosos estaremos de él", pero añadió algo aún más importante: "si era imposible, mejor aún, porque en el fracaso encontraremos también la gloria".

Y lo cierto es que ya hay algo de gloria en todo esto. Saber que estamos vivos de nuevo. Ver cómo, desde muchos puntos de España, han vuelto a celebrarse goles del Málaga, como en aquellas lejanas noches de Champions. Ver las calles y los balcones llenos de camisetas y banderas blanquiazules.

Quizá el sábado alcancemos la utopía. Quizá se escape por unos centímetros, por una parada o por un rebote. Pero, pase lo que pase, este equipo ya nos ha enseñado algo: que hay sueños que merecen la pena incluso cuando parecen imposibles.

Porque la gloria no siempre está en llegar. A veces está en volver a creer que se puede.