ENTREVISTA

Manuela Carmena: "De la desilusión puede salir la alternativa política"

Manuela Carmena, en una instantánea de esta entrevista / UNIVERSITAS
La exalcaldesa de Madrid, de 81 años, publica sus memorias. Antes, se anima a hablar de política y juventud 

Ondulado rubio, traje gris ceniza, collar de perlas y un bolso negro de bandolera. Es ella. Camina decidida hacia el Aula Torrijos de la Facultad de Derecho. Está en la Universidad de Málaga y va a comenzar una charla con el escritor Javier Padilla. Interrumpo su marcha, me presento. Le invito a entrevistarla y, lejos de darme largas, se detiene. Se muestra cálida y particionera en la conversación. Accede sonriente y quedamos para vernos a la salida, cuando haya terminado su coloquio. 

Pregunta. ¿A qué te dedicas ahora?

Respuesta. Tengo un programa de radio que se llama Máster en justicia, es muy interesante. También tengo un programa los miércoles en RNE. Ahora sacaré un libro nuevo. Tengo una ONG y hacemos muchas cosas de artesanía con personas que tienen dificultades. Se llama Cosiendo el paro. Y también tengo mi vida, mi familia, mis hijos, mis nietos, mi marido... todo. 

P. ¿Cómo se recibió tu anterior libro, A los que vienen?

R. Creo que hay muchos sectores de la juventud que tienen interés en saber cómo puede mejorarse la democracia, y en esa medida creo que puede ser útil escuchar a una persona mayor que puede servir de GPS. Si valgo de GPS, pues mira qué bien. 

P. ¿Crees que hay algún fallo en el mensaje político para que haya un abismo ideológico entre mujeres y hombres jóvenes?

R. No creo que sea una cuestión de mensaje. Me parece que la sociedad ahora necesita lo que han sido los valores tradicionales de las mujeres. Por eso creo que la mujer se identifica más con el progreso y el hombre me parece que se está identificando más con el conservadurismo.

P. ¿Es algo más de nuestro país o es una cuestión generacional?

R. Se ha visto mucho en Alemania que el voto más conservador se ubica en lo masculino y, sin embargo, el voto de la mujer es más progresista. Ha pasado en España. No tengo los datos pero creo que pasa igual en Francia, en Bélgica..., es una corriente en general. 

P. ¿Cómo crees que deben movilizarse los jóvenes?

R. Tenemos que estar acostumbrados a que los cambios sociales sean un poco como cuando estás tejiendo punto. Seguramente tú no sabes tejer, pero cuando estás tejiendo ves que se empieza haciendo un nudito. Cuando salen muchos al final sale el jersey. En lo social hay que saber que cada puntada esté orientada a lo que queremos. Las puntadas son tan importantes como el éxito final.  

P. ¿Crees que se aproxima un deterioro de la izquierda política?

R. En general la izquierda ha significado el progreso. Cuando se constituyen las cortes de Cádiz, que yo creo que es un momento importantísimo porque se empieza a plantear la necesidad de la libertad como elemento determinante de la sociedad, desde entonces vemos como la izquierda que va delante tiene que estar reflexionando siempre sobre cómo organizar de una forma diferente y nueva. Sin embargo, lo reaccionario es más fácil. No tiene nada más que conservar. La política de izquierdas siempre es más compleja. Necesitamos una nueva manera de hacer política de izquierdas.

P. ¿Consideras como potencial peligro el acercamiento de la juventud a la ultraderecha?

R. Puede ser un estímulo para que de alguna manera la izquierda política se de cuenta de lo interesante que es buscar formas nuevas para identificar los naturales sentimientos de decepción y a la vez de rebeldía de la juventud. 

P. ¿Los escándalos de Errejón y Monedero pueden repercutir negativamente a la izquierda?

R. No sé cuánto, la verdad. Pero desde luego daño hacen, en la medida de que desilusionan. A veces de la desilusión y la decepción puede salir la alternativa de cómo hacerlo diferente. Por lo menos ha habido transparencia y claridad, ya es algo. En otras estructuras no la hay. Aunque sea malo, lo malo es mejor saberlo.


Redactores participantes en la entrevista: Alejandro Morales, Iker López, Jorge José Pérez y Pedro Romero