Análisis político internacional

El incierto futuro de Rumanía atrapa la atención de Bruselas

Se celebró la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Rumanía, George Simion, líder de Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR) obtuvo prácticamente el 41% de los votos

El ascenso de la derecha radical se hace patente en Rumanía en la primera vuelta de las elecciones presidenciales con los abultados resultados del candidato de derecha radical, George Simion. Por el contrario, el oponente de este de cara a la segunda vuelta, Nicușor Dan, actual alcalde de Bucarest, ha obtenido apenas un 21% de apoyo. Estas elecciones se celebraron tras la anulación por el Tribunal Constitucional de las elecciones de noviembre de 2024, en las cuales había resultado ganador de la primera vuelta Călin Georgescu que, aunque se presentó como candidato independiente, había estado igualmente vinculado al partido de derecha radical de George Simion, Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR). La invalidación de la elecciones se le atribuyó a problemas técnicos en el proceso electora, especialmente relativos al recuento de votos, y  la falta de transparencia en la financiación de la campaña en favor del candidato ultraderechista, lo que apuntaba a una injerencia extranjera, principalmente rusa. 

Asimismo, tras los debastadores resultados de la coalición gobernante en la primera vuelta, el pasado 5 de mayo, el primer ministro de Rumanía, el socialdemócrata Marcel Ciolacu, anunció su dimisión. Ciolacu sostiene que la coalición que gobernaba desde antes de las elecciones legislativas de 2024 ya no es legítima y, por tanto, ha de dimitir. Al asumir el cargo el nuevo presidente, este debe nombrar a otro primer ministro. En cualquier caso,  se espera que aquel que ocupe la presidencia sea cauto y actúe con sentido político ya que el primer ministro seguirá necesitando apoyo del parlamento.

El éxito del AUR

Alianza para la Unión de los Rumanos es un partido de derecha radical fundado en 2019 que se aproxima en términos discursivos a la extrema derecha. Este propugna una visión etnocéntrica de Rumanía, es simpatizante de Trump y reticente hacia la UE. En el sistema de partidos de Rumanía no había ningún partido de derecha radical con representación parlamentaria desde el Partido de la Gran Rumanía o PRM, que quedó fuera del parlamento en 2008 y con su final desaparición tras la muerte de su líder en 2015.

El acelerado éxito en los últimos años de este tipo de grupos conservadores de derecha radical parte del descontento de la población hacia los partidos tradicionales por su falta de eficacia en la respuesta a las situaciones de crisis, sumado al discurso populista que adoptan estos partidos contra unas élites supuestamente corruptas. Esta estrategia discursiva ofrece soluciones directas y simples a problemas complejos, apelando a valores que causan un impacto emocional en el electorado, provocando su movilización. Así, se posicionan como defensores de los intereses nacionales frente a las amenazas percibidas como desatendidas, como puede ser la inmigración. No obstante, el descontento previamente mencionado se ha visto acrecentado por el discurso victimista que desarrollan habitualmente estos partidos de derecha radical cuando se les empieza a cuestionar, negar o incluso ilegalizar. Se refuerza así su discurso de que son los únicos capaces de dar respuesta a un establishment injusto y cohibido.

Lo que implica

Cabe destacar que en Rumanía, el Presidente, se encarga de la representación internacional, así como de la gestión de la política exterior y la orientación de la relaciones diplomáticas. Por ello, la Unión Europea puede ver con incertidumbre la próxima legislatura en Rumanía debido a la potencial oposición al envío de tropas a Ucrania de George Simion si resultara elegido. Además, Rumanía juega un papel clave en términos geopolíticos por su proximidad geográfica con Ucrania, frontera por la cual se provee ayuda humanitaria, financiera y militar. Además, potencialmente podría reducir la dependencia europea del gas ruso por sus ingentes reservas en el mar Negro.

Así, aunque las medidas "a posteriori" para frenar el auge descontrolado de la extrema derecha como la anulación de unas elecciones en Rumanía o la categorización de "extremista" a AfD en Alemania, tienen relativa efectividad, para atacar el problema de raíz es fundamental el despliegue de medidas preventivas de índole político, educativo, social y económico. En concreto, una educación crítica y democrática y el desarrollo de una política más cercana y transparente serían determinantes en la configuración de una cultura política democrática más reflexiva y participativa y en la reducción de la desafección del pueblo con las élites.