Ismael Serrano: "A mí me gustaría sonar en la radio, lo que sí es verdad es que no escribo con esa idea en la cabeza"
Dos meses después del concierto benéfico que dio en Málaga junto a Eskorzo y a Los 300, me reúno con Ismael Serrano vía videollamada para hablar de varios temas como su último disco en formato sinfónico y su consecuente gira, así como del estado de la industria musical.
Después de lanzar Seremos y La Canción de Nuestra Vida, ¿cómo llega la idea de lanzar un disco en formato sinfónico y por qué no esperar a su próximo aniversario, por ejemplo?
Bueno, se dieron las circunstancias así, en 2019 antes de que estallara la pandemia nos habían llamado para participar en un festival en Buenos Aires que se llama Únicos y que consiste en repasar el repertorio con una orquesta sinfónica allí en Argentina para celebrar el concierto en el Colón, que es el gran teatro de la ópera de Buenos Aires, uno de los teatros más hermosos en los que he tocado. Hicimos un concierto allí, preparamos el repertorio, hicimos los arreglos sinfónicos, realizamos el concierto. En el 2020 nos volvieron a llamar para hacer un concierto sinfónico en el hipódromo al aire libre.
En definitiva, después de todo el trabajo que hicimos de arreglos con la orquesta, personalmente pensé que eso no podía quedar en balde. Entonces empecé ya a pensar un poco, que creo además que todo el que hace música popular siempre tiene la fantasía de poder trabajar con una orquesta sinfónica, para elevar por así decirlo las canciones a otro nivel. Empezamos a trabajar con muchos de los músicos de Buenos Aires, pensamos en la posibilidad de grabarlo en un estudio, convocamos a la sinfónica y nos pusimos a ellos, la verdad.
Es algo que me despierta bastante curiosidad, ¿cómo es su proceso creativo? Sobre todo porque sus canciones no son precisamente cortas y yo que lo celebro, ¿entonces las escribe del tirón o poco a poco?
Antes las canciones salían como un torrente, algunas de manera inmediata, pero ahora creo que cada vez más poco a poco, cada vez soy más exigente porque me cuesta más escribir y las canciones tienen un proceso incluso de reposo y luego vuelves a ella para retocar muchas cosas. Cada vez retoco más las canciones una vez terminadas, porque creo que nunca puede haber un verso de más o que esté de relleno, todo lo que se diga en una canción tiene que aportar algo. No vale hacer un verso para completar la estrofa o porque falte una rima en el estribillo.
Entonces cada vez es más el tiempo que le dedico a una canción y últimamente cada vez más parto de la letra, me pongo a escribir la letra, busco una estructura que luego varía mucho cuando empiezas con la música porque a veces te exige romper esas estructuras. Siempre parto de una premisa cuando me pongo a escribir, sé de lo que quiero hablar, no creo en la escritura automática, no es algo que me salga habitualmente, necesito antes una idea de la que partir, que te persigue y sobrevuela tu cabeza y que se encuentra contigo cuando agarras la cabeza y te dispones a escribir.
¿Cree que el no sonar en las radiofórmulas le ha dado, aunque sea de manera inconsciente, más libertad creativa?
O al revés. Quizás el hecho de que haya escrito con una cierta libertad creativa me ha penalizado en ese sentido, en el de no sonar en la radio.
A mí me gustaría sonar en la radio, lo que sí es verdad es que no escribo con esa idea en la cabeza, pero sí creo que está presente en la cabeza de según qué compositores de canciones, que buscan la manera en la que su canción pueda encajar en las exigencias de la estética de una radiofórmula en concreto. Me parece que hay autores que están persiguiendo el hit y que sacrifican los dictados del alma, por así decirlo, en función de lo que pueda esperar una radiofórmula. Es verdad que yo creo que el algoritmo, los festivales que exigen conciertos de 45 minutos, el déficit de atención que en definitiva marca gran parte de nuestra relación con la música, yo si creo que está determinando la forma en la que se escribe.
Todo eso penaliza la construcción de relatos y canciones largas como tú decías, a mí me gustan mucho las canciones río, que no tienen un estribillo claro, me gustan las canciones largas si lo merecen, no porque sí, sino porque esté justificado. Yo creo que el algoritmo penaliza a este tipo de canciones.
Te decía que el algoritmo está determinando la forma en la que se crea, porque creo que muchos artistas escriben canciones pensando en como el algoritmo les va a situar en las búsquedas, como el algoritmo les va a relacionar con según que artistas o géneros, saben que van a tener una mayor difusión. Además de escribirlas con la idea de poder ser programadas en según que festivales que exigen también una cierta estética y una cierta forma de estar en el escenario.
El pasado año salió el estudio de que por primera vez en la historia había una segmentación total en la ideología política entre los jóvenes, las mujeres estaban más a la izquierda y los hombres a la derecha, Usted lleva años señalando que el futuro de la canción de autor viene con nombre de mujer. Aunque con excepciones claro, ¿piensa que eso se refleja en la música con el reggaeton donde los cantantes apuestan más por letras más individualistas y con un claro componente machista, mientras que en la canción de autor se habla más de los colectivos como es el caso de Rozalén?
Sí, pero yo sí creo que la canción de autor siempre ha tenido el empeño de escribir un relato generacional y ahora cuando me pregunto cual es el relato que se está escribiendo pienso en las mujeres, porque a día de hoy son ellas quienes están escribiendo su propio relato como generación.
Cuando se habla del nosotros, es algo que se está perdiendo, como bien dices. Por ejemplo desde los ritmos urbanos se apuesta por temas que tienen que ver más con el individualismo, con lo que le pasa a uno, sin tener el cuenta el vínculo con los demás, más bien al contrario, es poner en valor todo el rato el mito de hombre hecho así mismo, "yo me lo he currado y por lo tanto no necesito del otro y se lo restriego en la cara y me envidian por haber llegado donde he llegado". Es un tema recurrente dentro de lo urbano, hace gala del éxito ahondando en ese otro mito como es la meritocracia, "por mi propio mérito he llegado contra todo pronóstico".
Es verdad que a mí me gusta pensar que si algo define al cantautor es precisamente hablar más del nosotros, del paisaje compartido, de lo colectivo y conectar más con nuestra esencia de animales sociales en muchos aspectos. Entonces yo creo que sí, en ese sentido las mujeres están escribiendo un relato propio, un relato de empoderamiento, incluso desde el punto de vista sentimental, cuando se escriben canciones de amor y se habla de repensar el ideal de amor romántico que muchas veces se ha cultivado de una manera tóxica, como la idea de que sin ti no soy nada, de la media naranja. Y en el caso de Rozalén es mucho más amplio, no solo va con respecto a su mirada hacia las relaciones sentimentales sino también con el compromiso con la realidad, yo creo que en ese sentido es una cantautora canónica, alguien que cuida los textos, que le da un vuelo poético y que se compromete de manera rotunda en su expresión artística y en su expresión pública.
Sí, quizás son ellas las que están escribiendo el relato que a mí más me interesa. Yo aún me pregunto si como generación, en términos generales, los más jóvenes están siendo capaces de escribir un relato propio, si no están sucumbiendo precisamente a lo que he dicho de la trampa del algoritmo, la trampa de lo urbano. De ese relato que tiene que ver con una batalla cultural pareciera que la ultraderecha está ganando en muchos aspectos y también en lo musical, cuando las canciones están imbuidas en ese individualismo, es porque hay un componente ideológico que se impone de manera hegemónica y acapara un poco también las expresiones culturales.
Quizás el relato que se está construyendo más allá de estas cantautoras de las que te hablaba, tiene que ver con un relato individualista que conecta con las ideologías más conservadoras, con una vuelta al machismo, con un cuestionamiento de la nueva ola feminista…
Sí, en clase hemos dado distintas teorías de la comunicación y precisamente hubo una dedicada a la producción cultural y la profesora nos puso el ejemplo de distintos cantantes del ámbito del reggaeton y estaban todos vestidos exactamente igual, ya no es una cosa que coincidan en las temáticas de las canciones. Al final es lo que pide el algoritmo, esa homogeneidad.
Sí, además es que forma parte ya de la estética de lo urbano. Creo que hay una tendencia clara que lleva a homogeneizar distintos aspectos y que entre en un rollo muy competitivo, entra también en ese discurso de lo urbano, en la competencia, el ‘beef’ que viene del hip hop y demás que tienen también que ver con lo competitivo. Es verdad que luego hacen muchas colaboraciones, entonces supongo que hay espacios en común donde se comparten inquietudes artísticas y demás, pero también creo que es un espacio muy competitivo y curiosamente eso es lo que les lleva a homogeneizarse en muchos aspectos, cuando debería de ser lo contrario.
Gracias al Spotify Wrapped sabemos que 2024 fue el año en el que más música se ha escuchado. ¿Cree qué el hecho de que ahora las plataformas de streaming de música publiquen las estadísticas de tiempo de uso de cada usuario y que incluso crea playlists con lo escuchado aumenta los filtros burbujas e incluso que mercantiliza más la música?
Sí, no creo que el algoritmo y las plataformas musicales fomenten la pluralidad musical. Creo que lo que hace el algoritmo en tanto en cuanto te sugiere que escuches cosas que tienen que ver con tus hábitos, lo que hace es reafirmante en tus prejuicios, te encierra dentro de un nicho con gente con gustos afines y trascender las fronteras de esas comunidades es cada vez más difícil. Son comunidades muy cerradas y eso juega en contra de la pluralidad saludable con la que uno debe escuchar la música, más allá de que uno tenga sus preferencias.
Si tú escuchas a cantautores, difícilmente te va a proponer otros tipos como urbano y salsa, si escuchas a Pedro Guerra difícilmente te va a proponer a Bad Bunny. Yo creo que sería saludable tener esa posibilidad de que el algoritmo no fuera tan cerrado y tan estricto en ese sentido. Y además, hay un punto también que tiene que ver con las redes sociales, esto de lo escuchado y no escuchado que tiene que ver con ese nivel de exhibicionismo y de realidad, es como en Instagram que uno expone toda su intimidad, pero siempre mostrando un vida ideal y feliz, alejada de cualquier tipo de problema, además con un filtro que nos embellece en muchos aspectos y esto es igual. Una exhibición de lo real, alardear de tus gustos musicales y lo mucho que escuchas, como si fuera una competición para ver quien ha escuchado más música.
A mí me parece notable y positivo que se escuche mucha música, aunque también habría que ver que tipo de escuchas se hacen. Por ejemplo, en Youtube es muy claro, el 90% de las visualizaciones nunca llegan a término, a veces son de 10 segundos y sobre todo en redes sociales, yo lo veo mucho en TikTok y en Instagram donde te dicen cuanto ha visto la gente, en el caso de TikTok es alucinante porque difícilmente llegan al 10% y aun así con apenas unos segundos la gente le da me gusta, por eso las redes son tan exigentes y la gente insiste en que desde el segundo uno trates de enganchar al observador y concretes y encapsules más el mensaje porque la gente ve muy poco, hay un déficit de atención generalizado.
Entonces en las escuchas habría que ver eso, en que términos y con que atención escuchamos, cual es el ejercicio de inmersión que hacemos. También se da la cosa de que las plataformas digitales extraen las canciones de su contexto, por lo que el trabajo de conceptualización, de relato que se hace cuando se escribe un disco queda totalmente desvirtuado porque las canciones que se incluyen con otras canciones que no tienen nada que ver, ni en el tiempo, ni en la intención.
De hecho, las playlists también han impuesto una forma de conciertos, los festivales de música se tienen que parecer, tienes que hacer conciertos muy cortos, con muchos artistas, a unos atiendes… Y la forma en la que gente atiende en un festival, me da por pensar que tienen que ver con la forma en la que uno muchas veces escucha música, es decir, en un festival un artista se suele quejar de que el público no les está escuchando porque está esperando a otro artista o por otra cosa que tiene que ver con socializar. Yo creo que hay que ver que ejercicio de inmersión, en los conciertos en los teatros donde la atención se fija sobre el artista, escuchas su relato… No sé si estamos perdiendo eso, el hecho de escuchar un disco entero, por eso me parece interesante el hecho de recuperar la costumbre de escuchar vinilos, porque te obliga a escuchar todo el disco, todo el relato que el autor se ha molestado en construir alrededor de un disco, canciones que no son de las más conocidas, pero que también son bonitas y contextualizan, enriquecen como oyente.
Está bien que se escuche mucha música, pero habría que ver en qué términos, porque igual que se ven muchas series. Hace poco leí la noticia de que Netflix estaba sugiriendo a los guionistas que incorpore la acción en el texto, porque la gente tiene de fondo las series sin verlas, entonces cuando el actor salía a abrir una puerta que lo incluyeran en el texto, eso define también nuestra relación con los contenidos audiovisuales en términos generales.
Sí, sí, esto también lo leí y me pareció tomar como idiota al espectador, en el sentido de que si estás viendo una serie, estás viendo una serie, no hace falta que te describan hasta el más mínimo detalle. En relación con los festivales, en el último concierto que dio en Málaga, en el que tocaban también otros artistas, recuerdo que había gente hablando como si no hubiera nadie en el escenario, yo cuando voy a un concierto, a un festival, a mí me da igual que haya algún artista que no conozca, yo lo escucho igualmente porque a lo mejor me gusta aunque no esté dentro de mis gustos estereotípicos. Es una lástima que suceda esto. De hecho, la siguiente pregunta creo que ya casi me la ha contestado, ¿usted siente algún tipo de presión por tener qué estar siempre presente en redes? En el caso de TikTok no lo sé porque lo uso más bien poco, pero por ejemplo Youtube si no subes cada día o cada ciertos días caes en el olvido.
Sí, el algoritmo también es igual, te castiga cuando no estás alimentando la red social, tus contenidos dejan de aparecer. Y sí claro, es una presión que sentimos todos, no hace mucho Carmen Boza, una cantautora extraordinaria, dijo que no podía más con la presión y abandonaba, se rendía porque decía que no estaba a la altura de las exigencias de las redes sociales que piden constantemente contenido.
Cuando llevo varios días sin colgar nada, lo veo en cuanto a la caída de la audiencia e incluso de seguidores, entras en una dinámica que te convierte un poco en esclavo de las redes sociales, es como si se hubiera incorporado a nuestro trabajo y además colgando contenido que cuanto más privado, más tiene la aprobación de la gente, algo que a mí me parece mal porque por algo es privado.
Sí que me gusta hacer alguna versión, grabar algún tipo de contenido con cierto sentido del humor, porque me gusta, pero es verdad que a veces es esclavizante y sumamente exigente. Creo que todos los artistas lo están padeciendo en ese sentido y todos la fantasía de renunciar a ello, todos nos preguntamos qué pasaría si un día dejamos de alimentar a la bestia, ¿nuestras carreras se resentirían?
También ocurre cuando es tan difícil comunicar, en mi caso cuando tengo un nuevo disco, cada vez tengo menos ventanas de exposición, yo no tengo donde ir en televisión. Dices no, La Revuelta y poco más, pero a La Revuelta tampoco voy porque tampoco me llaman y cuando toco esa puerta no parece interesarles, entonces yo no tengo muchas puertas a las que llamar, me quedan mis redes sociales como mi única manera para comunicarme con mi público, que por otro lado volvemos a lo mismo, las redes sociales lo que crean son comunidades cerradas con gente con gustos afines. Mantener tu comunidad con gente con gustos afines, fieles a tu música y demás ese es el reto en muchos aspectos y a veces es la única manera de comunicarte con ellas en un contexto en el que los medios de comunicación tradicionales nos han cerrado las puertas, no ya solo a mí personalmente sino a la música, a la cultura por así decirlo. Cada vez creo que está más limitado y sobre todo si no alcanzas el ‘mainstream’, si no suena en la radio, si no sales en la tele, no existes para según que medios.
Es la pescadilla que se muerde la cola, por eso también nos resistimos a abandonar las redes sociales, porque es nuestra única forma de comunicación directa con nuestro público, nuestra audiencia.
Claro, si al final es todo lo mismo, es la búsqueda de la viralidad sin importar la calidad y eso al final en los medios se refleja.
Claro, claro, eso lo están padeciendo (los medios): la búsqueda del clickbait, la obsesión por la viralización que es un tanto absurda, nadie tiene la fórmula secreta de porqué se viralizan ciertos contenidos y hay a veces como una búsqueda desesperada que es absurda también. Yo creo que lo que hay que hacer, es lo que uno sabe hacer y mostrarlo como mejor pueda y ya está.
Sus últimos discos han ido acompañados de una edición especial o directamente su formato es diferente como pasa con Todavía, como amante del formato físico me gustaría preguntarle, si tiene sentido seguir sacando CD’s normales en la era de lo digital.
Quienes desde luego se hacen esa misma pregunta son las discográficas que no lo tienen claro y que cada vez están reduciendo más las tiradas. Creo que es una de las peleas que tenemos todos los artistas, vendas más o menos, por mantener ciertos formatos y su cuidado, incluso de las ediciones un poco más diferentes que ofrecen algo más que el disco. Pero sí, creo que es algo que inevitablemente está abocado a desaparecer, sobre todo el CD, es verdad que el vinilo se mantiene por lo que te decía, es otro relación con el formato, con la música. El vinilo lo pones y elegir una canción no forma parte del ritual del vinilo, sino que se trata de escuchar todo el disco o toda la cara cuando menos y eso hace que cambie la escucha. Con lo cual se seguirán haciendo vinilos y ediciones especiales, pero está abocado a desaparecer.
Yo creo que es una batalla perdida respecto al CD convencional, las compañías lo tienen claro porque cada vez se venden menos, mi hija que tiene 11 años y prácticamente no sabe lo que es, no tiene ningún tipo de relación. Hasta los reproductores ya prácticamente no se fabrican, tener uno en el coche supone un sobrecoste muchas veces y probablemente sea de los pocos lugares donde se siguen escuchando CD’s. Entonces yo creo que tristemente está abocado a desaparecer.
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