RAYO VALLECANO

El día más importante del barrio de Vallecas

El Rayo Vallecano se enfrenta mañana al desafío más grande de su historia: una final europea
DVD1244 (13/12/24) Estadio Rayo Vallecano: Mural en los exteriores del Estadio de Vallecas.
Mural en los exteriores del Estadio de Vallecas / César Vallejo Rodríguez (El País)

Ropa colgada en los balcones. Gente tomándose un café con churros en el bar de la esquina antes de ir a trabajar. Niños jugando al fútbol en los parques del barrio. En el corazón del barrio, un campo de fútbol. Las paredes del estadio están llenas de pinturas. En una de ellas aparece una niña, subida a lomos de su padre. Ambos portan la camiseta rayista. A la izquierda de la imagen, una cita extraída de un cántico de la afición: Era un día cualquiera, su padre le llevó a verte a la Albufera”.

Así es Vallecas, hogar de la Agrupación Deportiva Rayo Vallecano. Una pasión que se transmite de padres a hijos, con unos valores que se resumen en tres palabras, inmortalizadas en otro mural en los aledaños del estadio: “Valentía, coraje y nobleza”. El distrito de Puente de Vallecas, donde se encuentra el estadio, tiene algo más de 200.000 habitantes. Pero cuando mañana a las 21:00 el balón eche a rodar en el Red Bull Arena de Leipzig, millones de aficionados de todo el mundo tendrán a este pequeño barrio en el punto de mira.

Un equipo empujado por su gente

Resulta casi discordante que un equipo de un barrio de Madrid se enfrente mañana a una final europea, pero cuando uno se sumerge entre su gente, lo entiende todo. A diferencia de otros equipos, rescatados por un gigante financiero o liderados por un gran empresario, el Rayo Vallecano depende de su gente. El Rayo goza de esa identidad de barrio obrero que lo hace único entre la élite del fútbol europeo. Grupos de aficionados, como los Bukaneros, han liderado protestas históricas para salvar a su club de gestiones nefastas, y han luchado contra los intentos de trasladar su hogar fuera del Estadio de Vallecas, un templo innegociable para mantener el espíritu del club vivo. Es un equipo empujado por su gente, y que tiene una de las aficiones más fieles de todo el fútbol español.

Y es que cuando el equipo pasó de tocar las estrellas a mancharse de barro, su afición siguió yendo a animar. A inicios de los 2000, el Rayo Vallecano era un club próspero. Esa identidad de barrio obrero les había llevado a la Copa de la UEFA. En los cuartos de final, el destino les jugó una mala pasada. Los dos equipos españoles que estaban siendo la revelación de la temporada, Alavés y Rayo, tenían que enfrentarse. Los franjirrojos cayeron eliminados por un global de 4-2 en una durísima eliminatoria. Todo lo que siguió a ese descenso fue una pesadilla: en 2004, el equipo militaba en Segunda B, acumulando dos descensos en tres temporadas.

Luis Cembranos, uno de los integrantes del 'Eurorayo' / Marca
Luis Cembranos, uno de los integrantes del 'Eurorayo' / Marca

El club estuvo cuatro años atrapado en el infierno. Aunque estuvieron cerca de abrir las puertas, el Diablo cada vez se las cerraba en la cara. Las eliminaciones en las promociones de ascenso frente al Real Unión y al Eibar pesaron en los corazones de Vallecas durante años, pero en 2008 finalmente pudieron poner fin a uno de los episodios más negros del club franjirrojo. El Rayo Vallecano dominó su grupo en Segunda B aquella temporada, y tras superar al Benidorm y al Zamora en la promoción de ascenso, Vallecas estalló. Miles de aficionados irrumpieron en el terreno de juego, y algunos recuerdos se construyeron aquella misma tarde en el Estadio de Vallecas. Desde entonces, el club no ha vuelto a salir del fútbol profesional.

Una temporada de tensión en los palcos

Si la Temporada 2025/26 del Rayo Vallecano tuviera que resumirse en una escena más allá del periplo por Europa, sin duda alguna esta sería la tensión máxima entre la afición y el máximo accionista del club, Raúl Martín Presa.

El punto más crítico llegó cuando el enfrentamiento ante el Real Oviedo tuvo que suspenderse debido al abandono de las instalaciones y al paupérrimo estado del terreno de juego. Al día siguiente, la plantilla emitió un comunicado protestando por no poder entrenar en una ciudad deportiva “en ruinas”, y cientos de aficionados se congregaron en los aledaños del estadio pidiendo la dimisión de Presa.

El propietario del club ha planteado en más de una ocasión la posibilidad de abandonar el estadio actual, de más de 50 años de historia y donde se han vivido cientos de memorias que ya forman parte del ADN de Vallecas. Presa declaró en más de una ocasión que el estadio ha quedado obsoleto y que no genera suficientes ingresos comerciales. Para una masa social que creció yendo al Estadio de Vallecas en la Calle del Payaso Fofó cada dos semanas, acompañado de sus padres y ahora acompañando a sus hijos, mudarse a otro estadio es un insulto a la historia del equipo.

Las protestas de la afición rayista contra el máximo dirigente del club / Javier Gandul (As)
Las protestas de la afición rayista contra el máximo dirigente del club / Javier Gandul (As)

El distanciamiento ideológico entre la afición y el dirigente es máximo. Presa llegó a declarar públicamente que “nuestra responsabilidad no es con la afición, es con el escudo” y que “los valores que dice representar la afición de Vallecas van en contra del club”. La sensación entre buena parte de la afición es que el club y su gente ya no hablan el mismo idioma.

Una noche para soñar

El miércoles 27 de mayo será una fecha que los vallecanistas recordarán para siempre, independientemente del resultado que el destino les depare para mañana. Una historia sin precedentes, de un equipo que estuvo a punto de desaparecer en varias ocasiones, pero que fue rescatado por su gente. Un escudo que tanto ha sufrido durante décadas, pero que mañana puede tocar la gloria continental.

No lo tendrán nada fácil, ni mucho menos. Tendrán que batir al Crystal Palace, de la Premier League, la liga de mayor presupuesto del mundo. De hecho, la plantilla del club londinense tiene un valor de mercado de 541 millones de euros, cinco veces más que la del Rayo Vallecano.

La plantilla del Rayo, celebrando un gol en la UEFA Conference League / UEFA
La plantilla del Rayo, celebrando un gol en la UEFA Conference League / UEFA

Sin embargo, mientras la presión de jugar en un escenario tan grande pesará en los hombros de los jugadores del Crystal Palace, la plantilla del Rayo Vallecano llevará a la niña del mural. El escenario puede que no sea la Albufera, pero el legado del club y la identidad del barrio obrero de Vallecas viajará con ellos a donde haga falta.