El hambre competitiva de los jóvenes Spurs ante unos Knicks que buscan reconciliarse con la historia
La carrera por consagrarse como el mejor equipo de la NBA está a punto de llegar a su fin y, después de que equipos que se presuponían como claros favoritos al campeonato como Oklahoma City Thunder o Cleveland Cavaliers hayan sido eliminados, ya solo quedan en la terna dos candidatos. Dos franquicias muy importantes en la historia de la mejor liga de baloncesto del mundo, que después de años en los que han estado fuera de estas conversaciones, han llegado de nuevo a la final de la NBA, como son los New York Knicks y San Antonio Spurs.
A inicios de curso, había mucha expectación por ver qué eran capaz de lograr unos San Antonio Spurs tan jóvenes, liderados por Wembanyama, que, a pesar de el inmenso talento que posee, no deja de ser un chico de 22 años en su segunda temporada en la liga. Sin embargo, han roto todas las previsiones. Con un equipo lleno de jugadores con poca experiencia como Dylan Harper, Stephon Castle, Carter Bryant y el propio Wembanyama, acompañados de jugadores con una carrera más contrastada como De'Aaron Fox, Harrison Barnes o Luke Kornet, han conseguido realizar una postemporada de escándalo.
En primera ronda se enfrentaron a unos combativos Portland Trail Blazers, pero consiguieron vencerles con solvencia y se llevaron la seria tras perder un solo partido. Contra los Minnesota Timberwolves llegaría el primer test real para ver a lo que realmente aspiraba este equipo, ya que se enfrentaban a un equipo con buenos resultados en play-offs en los últimos años y con una de las caras de la liga como es Anthony Edwards. La cosa se complicó en algunos momentos, pero finalmente se impusieron con relativa claridad a Edwards y los suyos y presentaron su candidatura a hacer cosas grandes esta temporada.
En la final de conferencia, se les presentó la verdadera prueba de fuego. Les esperaban los actuales campeones, los Oklahoma City Thunder, con el MVP, Shai Gilgeous-Alexander y un equipo que parecía indestructible e imposible de vencer. Todo parecía indicar que el sueño acabaría cuando los Thunder pusieron el 3-2 ganando el quinto partido en casa, pero los chicos dirigidos por Mitch Johnson resistieron a las adversidades y le dieron la vuelta a la eliminatoria, volviendo a las finales de la NBA después de doce años.
El camino de los Knicks ha sido bastante distinto al de San Antonio. Los neoyorquinos empezaron la temporada con bastantes dudas, con Mike Brown como técnico, sustituyendo a un Tom Thibodeau que, aunque con sus peculiaridades, había llevado a la franquicia a vivir los mejores años en bastante tiempo, alcanzando unas finales de conferencia carísimas el año pasado. Sin embargo, poco a poco, la máquina fue engrasándose, y con la misma base de plantilla fundamentada en jugadores como Brunson, Karl Anthony Towns o Og Anunoby y grandes complementos como Mikal Bridges, Josh Hart o Miles McBride, consiguieron terminar la temporada regular en tercera posición.
El play-off ha sido similar a lo ocurrido en temporada regular. Empezaron con más dudas, perdiendo dos de los primeros partidos ante Atlanta Hawks. Desde entonces, hicieron pleno de victorias para remontar a los Hawks, y en las eliminatorias contra Philadelphia 76ers y Cleveland Cavaliers, han pasado la escoba y han llegado a la final por primera vez desde 1999 ganando ambas por 4-0.
1973, último anillo
Tenemos que remontarnos a 1973 para encontrar el último anillo de la franquicia de Nueva York. En esas finales, los neoyorquinos perdieron el primer partido ante Los Ángeles Lakers, pero terminaron venciendo en los cuatro siguientes para hacerse con el campeonato. Willis Reed se llevó el MVP de las finales tras ganar en el duelo individual ante una leyenda como Wilt Chamberlain, que se retiró al término de la temporada. Además, la figura de este equipo era Wilt Frazier, acompañado por grandes jugadores como Dave DeBusschere o Bill Bradley.
Desde entonces, no han conseguido ganar ningún anillo, a pesar de que han tenido algunas opciones para proclamarse campeones. La última fue en 1999, cuando fueron vencidos precisamente por los San Antonio Spurs. En esa temporada marcada por la reducción de la temporada regular por el "lock out", Tim Duncan lideró al equipo dirigido por Gregg Popovich, promediando 27 puntos y 10 rebotes en las finales, que le sirvieron para ser el MVP.
En los Knicks, la estrella era el gran Patrick Ewing, pero se tuvo que perder las finales por una lesión en el tendón de Aquiles, por lo que Latrell Sprewell y Allan Houston tuvieron que asumir galones en unas finales en las que acabron cayendo por 4-1.
Spurs, campeones en 2014
También hace tiempo, pero no tanto como con los Knicks, desde la última vez que los Spurs ganaron el ansiado anillo. Hace exactamente doce años, en 2014, cuando el equipo aún dirigido por Gregg Popovich se impuso a unos temibles Miami Heat. Los Heat tenían al podesoro "big three" conformado por Dwyane Wade, Crish Bosh y LeBron James. Tras perder estas finales, este trío, uno de los más mediáticos de la NBA, se disolvió tras anunciar LeBron su vuelta a Cleveland Cavaliers.
En el roster de Spurs también había figuras históricas. La principal referencia a todos los niveles era Kawhi Leonard, desplegando el que hoy en día sabemos que fue uno de los mejores niveles de su carrera. Para acompañarle, seguía aún en el equipo Tim Duncan, que logró su quinto y último anillo, y los europeos Manu Ginobili y Tony Parker, claves en la victoria 4-1 para ganar el que sería el anillo más reciente de los San Antonio Spurs.
Por lo tanto, ambos equipos llegan con presión a este momento de la temporada. Unos porque tienen muchas ganas de demostrar a la liga que son capaces de crear una nueva dinastía, y los otros, por acabar con la sequía de tantos años que sufren en la franquicia de la Gran Manzana.