Keruin Martínez (IU): “Santander no puede seguir funcionando como en 1990”
El concejal de Izquierda Unida analiza el deterioro urbano de Santander, la gestión del PP y “la necesidad de un cambio urgente”
La conversación con Keruin no arranca en su despacho del Ayuntamiento de Santander. Nos ha citado en la abandonada Plaza Pombo, en el corazón de la ciudad. Llega en tiempo y hora junto con una compañera de su partido. Buscamos un sitio con sombra, ya que, por un día, el sol pica. Nos sentamos en uno de los pocos sitios cuidados del espacio.
Pregunta. ¿En qué momento decidió entrar en política?
Respuesta. El paso formal fue en 2016, empujado por amigos y compañeros que veían que podía aportar algo. Yo estaba politizado desde siempre, pero era reacio a militar. Tras todo lo que supuso el 15M y las mareas, me animé y me afilié a Izquierda Unida. Poco después mis compañeros entendieron que podía jugar un papel más relevante y me eligieron coordinador y candidato para sustituir a Miguel Saro. De aquellos polvos, estos lodos.
P. Desde que es concejal, ¿ha habido algún momento especialmente duro?
R. Sí. Mi labor ha sido bastante ordinario en el mejor sentido, pero ha habido momentos complicados. Lo más difícil han sido los malos rollos internos derivados de la fallida unidad de la izquierda y de una coalición en 2023 que nunca funcionó. También ha sido muy duro lo ocurrido en El Bocal: una tragedia así y la gestión política posterior generaron mucha tensión. La alcaldesa señaló culpables desde el minuto uno, pese a que había avisos previos y una moción aprobada por unanimidad para actuar en la senda costera. Para nosotros fue un reto fiscalizar con respeto a las víctimas y, al mismo tiempo, exigir responsabilidades.
P. A raíz de ese caso, hemos visto muchos precintos en la ciudad. ¿Cómo valora la situación actual de Santander?
R. No son grandes cambios, es una reacción. Por un lado, responde al deterioro y la falta de mantenimiento que sufre la ciudad desde hace años. Por otro, es una sobrerreacción tras la tragedia: se valla todo para que parezca que se está actuando. Esto evidencia el abandono que denunciamos desde hace tiempo. La ciudad está sucia, descuidada y con puntos negros donde puede pasar cualquier cosa. Y ahora el propio equipo de gobierno reconoce, con estos precintos, aquello que antes negaba.
P. Si hay tanto descontento, ¿por qué cree que el Partido Popular sigue ganando elecciones en Santander?
R. Porque hay un componente sociológico muy conservador y porque el PP lleva gobernando prácticamente desde siempre. Tiene una red amplia, muchos resortes y una capacidad de movilización enorme. Es el único partido capaz de poner interventores en todas las mesas electorales. Además, ya estamos viendo obras por todos lados: empieza la larguísima precampaña. Activan su red clientelar y eso tiene una traducción electoral. Nosotros, mientras tanto, fiscalizamos y proponemos alternativas para demostrar que se pueden hacer las cosas de otra manera. La ciudadanía debe valorar si quiere seguir igual o apostar por un cambio.
P. ¿Necesita entonces Santander un cambio urgente?
Respuesta. Sí. Y va más allá de ideologías. No podemos estar en 2026 como si estuviéramos en 1990. Hay inercias agotadas y una forma de gobernar que ya no sirve. Hay que abrir las puertas del ayuntamiento, levantar alfombras y trabajar de otra manera.
Pregunta. ¿Hay alguna incoherencia de la izquierda que le moleste especialmente?
R. No soy muy duro con las llamadas incoherencias. Muchas veces se acusa a la izquierda desde un idealismo abstracto. Vivimos en un orden capitalista y, cuando aterrizas tus ideales en la realidad, asumes contradicciones. Y más si tienes responsabilidades institucionales. Hay que mancharse las manos, trabajar con gente que no piensa como tú y asumir contradicciones para avanzar. Lo incoherente sería quedarse en casa criticando.
P. ¿Y no hay algo en lo que el equipo de gobierno o las formaciones conservadoras puedan tener razón?
R. Puntualmente, claro. Si proponen mejorar un barrio, poner bancos en un parque o crear baños públicos, tienen razón. Las diferencias están en la visión de fondo: nosotros creemos en el progreso social; la derecha, en conservar lo existente. Pero incluso la izquierda puede ser conservadora cuando se trata de defender lo público frente a quienes quieren degradarlo o privatizarlo.
P. Hay quien dice que Izquierda Unida vive más del discurso que de los resultados
R. Es radicalmente falso. IU tiene unos 1.800 concejales y 200 alcaldías. Cualquiera que conozca a un concejal de IU sabe que trabajamos intensamente y codo con codo con la ciudadanía. Lo discursivo es importante porque nos define, pero vivimos de la práctica política cotidiana. Quien dice lo contrario lo hace con mala fe.
P. ¿Hay medidas que suenan bien pero luego son difíciles de aplicar?
R. Todas las políticas son difíciles: técnica, material y administrativamente. Pero no se puede renunciar a ellas por eso. En vivienda, por ejemplo, aunque el municipio tiene pocas competencias, sí puede crear un parque público sólido. Construir es lento, pero se pueden comprar viviendas, rehabilitar, incorporar vivienda vacía, aplicar recargos a grandes tenedores… Hay mecanismos. Lo que falta es voluntad política.
P. Si IU no entra al gobierno, ¿habrá fracasado?
R. No. Somos un partido minoritario y trabajamos para crecer. Aspiramos a mejorar resultados y conseguir más concejales. Si con uno hemos hecho lo que hemos hecho, imagina con dos o tres. El reconocimiento social debe traducirse en lo electoral, como ocurrió en Zamora, donde pasamos de tres concejales a gobernar con mayoría absoluta.
P. ¿Hay alguna pregunta que le incomode?
R. No me incomoda, pero me aburre la de la unidad de la izquierda. En Santander ya hemos probado coaliciones que no han funcionado y nos han desgastado muchísimo. Yo defiendo que IU se presente en solitario, con su marca y su programa.
P. Alguna cuestión que me haya dejado en el tintero…
Respuesta: Muchas sobre nuestras iniciativas en pleno, nuestro trabajo con el movimiento vecinal, los conflictos de Mataleñas, PuertoChico o el arco del Banco Santander, la situación del Cabildo, el Plan General de Ordenación Urbana, la cultura, la turistificación, la movilidad, la juventud, los colegios públicos… IU tiene un modelo de ciudad claro y trabajamos intensamente en todos esos frentes. Me hubiera gustado hablar más de eso, pero entiendo que el tiempo es el que es.