América Latina

Elecciones presidenciales en Colombia: Abelardo de la Espriella gana la segunda vuelta en un ajustado recuento

El candidato de extrema derecha se impone con el 49.6% de los votos frente al 48.7% del izquierdista Iván Cepeda y asumirá el cargo el próximo 7 de agosto
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Abelardo de la Espriella celebra su victorial electoral en la segunda vuelta / EFE

Abelardo de la Espriella ganó la presidencia de Colombia este domingo según el reporte oficial de la Registraduría Nacional. El candidato derechista aventajó a Iván Cepeda tras escrutarse más del 99% de las mesas de votación. Este resultado definitivo confirmó el triunfo de la extrema derecha en la segunda vuelta de las elecciones.

El preconteo de la organización electoral otorgó al movimiento Defensores de la Patria una diferencia de apenas 250.000 sufragios, en una jornada donde la participación alcanzó el 63,6%. Esta afluencia superó el 57,8% registrado durante la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebrada el mes pasado. El estrecho margen final demostró la enorme importancia del voto moderado para inclinar la balanza en las regiones más disputadas del país.

El presidente electo Abelardo de la Espriella celebró su triunfo político en la ciudad de Barranquilla ante miles de seguidores concentrados en las calles. El nuevo mandatario prometió aplicar una estricta estrategia de mano dura contra la criminalidad organizada y reducir la estructura del gasto público para incentivar la inversión privada nacional. Asimismo, realizó un llamamiento directo a la calma social y aseguró que su prioridad absoluta consistirá en unificar a toda la población frente a los desafíos económicos.

El candidato de la izquierda Iván Cepeda obtuvo el 48,70% de los apoyos totales en esta definitiva votación. A pesar de reconocer la tendencia de los boletines oficiales emitidos, sus representantes jurídicos anunciaron la interposición de reclamaciones formales para exigir un escrutinio mesa a mesa debido a presuntas anomalías técnicas. Cepeda instó a sus seguidores a mantener una postura pacífica en las calles mientras los delegados revisan las actas.

La gobernabilidad nacional de cara al periodo constitucional de cuatro años quedará completamente condicionada por la notable fragmentación parlamentaria. El poder ejecutivo entrante afrontará desde el primer momento la dificultad de tramitar sus proyectos de reforma estructural al contar solo con cuatro senadores propios en el Congreso. El mandatario electo deberá iniciar múltiples negociaciones para intentar construir los consensos que otorguen viabilidad a sus planes gubernamentales, aunque gran parte de ellos serán parte de sus anunciados noventa decretos.