América Latina

Se endurecen las protestas contra el gobierno en Bolivia

El departamento de La Paz cuenta con 16 de los 32 bloqueos de carreteras que hay en el país
Bloqueo de un carretera de El Alto (Bolivia). | EFE
Bloqueo de un carretera de El Alto (Bolivia). | EFE

Después de casi tres semanas desde que empezaron las protestas en Bolivia, auspiciadas en un principio por la Central Obrera Boliviana (COB) —principal central sindical del país— y por la Federación Departamental de Trabajadores Campesinos Túpac Katari, estas han aumentado sus apoyos y reclamas, llegando algunos sectores a pedir la renuncia del presidente Rodrigo Paz. El gobierno ha respondido ordenando la detención de Mario Argollo, secretario ejecutivo de COB, por delitos como la instigación pública a delinquir y terrorismo.

En las protestas confluyen demandas de prácticamente todos los sectores económicos. Desde el ámbito educativo se exigen mejores salarios y una mayor financiación; los transportistas reclaman medidas para frenar el encarecimiento del combustible; y los campesinos piden la paralización de reformas agrarias como la Ley 1720, aunque esta ya ha sido anulada tras dos semanas de presión y manifestaciones.

Mario Argollo, secretario ejecutivo de COB. Central Obrera Boliviana
Mario Argollo, secretario ejecutivo de COB. Central Obrera Boliviana

En lugar de suavizarse, las protestas no han hecho más que endurecerse y expandirse por todo el país latinoamericano. De acuerdo con el "mapa de transitabilidad" de la Administradora Boliviana de Carreteras, el martes se registraron un total de 32 puntos de bloqueo —tres más que el lunes— repartidos en seis departamentos, aunque la mayoría se concentran en La Paz (16), Oruro (6) y Cochabamba (5).

Además del aumento de bloqueos, se han reportado numerosos enfrentamientos en la capital entre manifestantes y policías, principalmente debido a intentos de algunos grupos de acceder a la Plaza del Murillo, donde se encuentran el Gobierno y Parlamento de Bolivia. La zona permanece acordonada y protegida por la policía y el ejército.

Además de las dos organizaciones mencionadas al inicio, otras como los Ponchos Rojos —movimiento indígena integrado principalmente por campesinos y obreros aimaras— han respaldado las protestas y, según vídeos difundidos por el medio Matanza VIVA, algunos de sus miembros disponen de rifles y otras armas de fuego. Aunque no existen reportes de que estas hayan sido utilizadas durante los enfrentamientos con las autoridades, José Luis Gálvez, portavoz de la Presidencia, expresó públicamente su preocupación por las imágenes: “Se ha identificado que hay grupos que han pasado al uso de las armas. Eso nos tiene preocupados”.

 

Desde algunos sectores del Gobierno se acusa al expresidente Evo Morales de impulsar las protestas. No obstante, aunque varias de las organizaciones movilizadas mantienen o mantuvieron vínculos políticos con Morales o con su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), las reivindicaciones y posicionamientos dentro de las movilizaciones no son homogéneos.

¿Cómo se ha llegado a este punto?

El gobierno de Rodrigo Paz es el primero situado a la derecha del espectro político —sin contar el de Jeanine Áñez, que accedió al poder sin ganar unas elecciones— tras casi veinte años de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS).

Reunión entre Daniel Noboa, presidente de Ecuador, con Rodrigo Paz. Isaac Castillo/Presidencia de la República
Reunión entre Daniel Noboa, presidente de Ecuador, con Rodrigo Paz. Isaac Castillo/Presidencia de la República

El MAS dirigió el país con Evo Morales como presidente desde 2006 hasta 2019. Este último año, debido a protestas y acusaciones de falsear resultados electorales, Morales renunció y huyó al exilio en lo que calificó como un "golpe de Estado".

Tras su salida, Jeanine Áñez asumió la presidencia interina entre 2019 y 2020. Durante su mandato se intentó procesar a Morales por sedición y terrorismo, aunque esas acusaciones terminaron siendo desestimadas. En 2020, el MAS volvió al poder con Luis Arce como candidato presidencial y, al poco tiempo, Morales regresó al país.

En 2021, Áñez fue detenida acusada de participar en el supuesto "golpe de Estado", pero fue puesta en libertad de nuevo en 2025, cuando el Tribunal Supremo de Justicia declaró que ella ocupó el cargo de presidenta por un "vacío de poder" en lugar de por una ruptura institucional.

El mandato de Arce estuvo marcado por la inestabilidad política, las crecientes tensiones con Evo Morales —que regresó a Bolivia a finales de 2020— y un intento de golpe de Estado que algunos sectores calificaron como un “autogolpe”, argumentando que el entonces presidente habría buscado reforzar su popularidad. Finalmente, el MAS sufrió un fuerte desplome electoral en los comicios de 2025, pasando de 73 escaños a solo dos, tras lo cual Rodrigo Paz, candidato del Partido Demócrata Cristiano, asumió la presidencia del país.

Actualmente tanto Arce como Morales se encuentran siendo investigados por la justicia. El primero acusado de corrupción y malversación de fondos y el segundo por trata de personas, por supuestamente haber embarazado a una menor mientras era mandatario.

Desde entonces, Bolivia ha tomado un rumbo más cercano al de otros países de su entorno con gobiernos de derechas. Entre sus políticas de interior destacan bajar el gasto público y los impuestos, mientras, en exterior destaca su acercamiento a los Estados Unidos, Israel y Marruecos, países con los que los anteriores gobiernos tenían relaciones considerablemente peores