La Unión Europea se acerca a Siria y a Afganistán tras años de aislamiento
Desde Bruselas han confirmado colaboración económica con Damasco y una reunión sobre remigración con los talibanes
17 meses después de la caída del gobierno de Bashar al Assad en Siria y casi cinco años después de la toma de Kabul por los talibanes, la Unión Europea ha seguido con su acercamiento al nuevo régimen sirio y ha dado un sorprendente paso al solicitar una reunión en Bruselas con las autoridades de Afganistán.
Fortalecimiento de las relaciones con Siria
El Consejo de la Unión Europea declaró el lunes 11 de marzo que iba a restablecer la plena aplicación del Acuerdo de Cooperación con Siria, suspendido parcialmente desde 2011 por las violaciones de derechos humanos que cometió el gobierno del expresidente al Assad durante la guerra civil. Esta suspensión afectaba principalmente a la importación de productos como el petróleo, oro o metales preciosos.
Este restablecimiento, sumado al levantamiento de la mayoría de las sanciones en 2025, deja clara la intención de Bruselas de ser partícipe en la remodelación de Siria bajo el gobierno de Ahmed al Sharaa —también conocido por su nombre de guerra, al Jolani—, exlíder de la organización yihadista HTS.
Esto se ve reflejado en las palabras de la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas: “La Unión Europea apoyó la transición y la reconstrucción tras la caída del régimen. Esperamos que haya avances continuados para garantizar una transición legítima por parte de las autoridades sirias”.
Al Sharaa llegó al poder en diciembre de 2024, tras derrocar al gobierno de al Assad después de casi 14 años de guerra civil. HTS y el resto de grupos rebeldes sirios contaban con el apoyo de Turquía y algunos países occidentales, mientras que la República Árabe Siria contaba con el apoyo de Rusia e Irán.
Pese a la voluntad europea por acercarse a al Sharaa, algunos sectores políticos lo ven con recelo por: su pasado yihadista; sus repetidas violaciones de los Derechos Humanos como líder de HTS; la inestabilidad del país, que se ha visto envuelto en revueltas y choques con minorías étnicas como los kurdos, los drusos, los alauíes o los beduinos —duramente reprimidos por el gobierno—; y la negativa de al Sharaa a alejarse de Moscú, ya que, pese a las peticiones de Occidente y a que en la guerra civil eran enemigos, ha visitado dos veces Rusia y permite que sus tropas sigan en la costa del país.
La primera reunión con los talibanes en Bruselas
Un día después del anuncio sobre Siria, el martes 12, la Comisión Europea confirmó que había enviado una carta a las autoridades afganas para tener una reunión en Bruselas y estudiar cómo coordinar el retorno de migrantes afganos “que no tienen derecho a permanecer en la UE y representan una amenaza de seguridad”.
Desde la Comisión, que no reconoce al gobierno talibán como legítimo, insisten en que esta reunión es algo “técnico” y no diplomático. Además, recalcan que ya han ocurrido dos misiones de este tipo —una en febrero de 2025 y otra en enero de 2026—, por lo que no es algo nuevo. Pese a que es cierto que no es la primera reunión de estas características, sí que se trata de la primera que ocurre en Bruselas, el corazón político de la Unión Europea.
De acuerdo al portavoz de la Comisión, Markus Lammert, el mensaje había sido enviado a petición de 20 países de la Unión Europea, entre los que no se encuentra España pero sí otros como Austria, Alemania o Suecia, este último siendo clave a la hora de coordinar contactos con las autoridades afganas. La petición se debe a que, de acuerdo a los países solicitantes, en 2024 Afganistán solo repatrió a un 2% de los casos (435 personas) sobre los que se emitieron órdenes de retorno (22.780 casos).
Desde el Parlamento Europeo, miembros del grupo Socialdemócrata, La Izquierda y Los Verdes, han criticado este acercamiento con un país que vulnera de forma reiterada los Derechos Humanos. También se ha criticado la posición "contradictoria" de la UE, que lleva años condenando el régimen talibán —al que se llegó a calificar como un sistema de "apartheid de género"—.
Organizaciones como Amnistía Internacional o la Plataforma para la Cooperación Internacional para Inmigrantes Indocumentados han compartido preocupaciones similares respecto a posibles violaciones de Derechos Humanos.
Aún con la controversia, la reunión sigue en pie y está prevista para junio de 2026.