La cumbre de la OTAN marca un punto de inflexión en la política de defensa europea

La cumbre de la OTAN celebrada el 24 y 25 de junio ha avivado el debate en torno al gasto en defensa de los países aliados
El Tribunal Constitucional, en una imagen de archivo / Wikipedia
El Tribunal Constitucional, en una imagen de archivo / Wikipedia

Las ambiciosas intenciones del nuevo presidente norteamericano, Donald Trump, de elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB han vuelto a poner sobre la mesa un debate que llevaba años relegado a un segundo plano. Aunque el mandatario republicano insiste en alcanzar ese umbral, lo cierto es que lograrlo se antoja altamente improbable: ningún país de la OTAN supera actualmente el 4,5% del PIB en inversión militar y la mayoría de los aliados se mantiene en torno al 2%, el objetivo pactado por la organización. En este contexto, la cumbre de la OTAN celebrada en La Haya ha servido para poner en firme el compromiso de los países atlánticos de aumentar el gasto en defensa.

¿Qué acuerdo han firmado los distintos países en la Cumbre de la Haya?

En el marco de la Cumbre celebrada en La Haya, los 32 líderes de la OTAN han suscrito un ambicioso acuerdo para incrementar el gasto en defensa. El pacto establece que cada país miembro destinará hasta un 5% de su Producto Interno Bruto (PIB) a asuntos militares de aquí a 2035, con una revisión intermedia programada para el año 2029. Ante la magnitud del compromiso, el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, ha señalado que se aplicará cierta “flexibilidad” en la implementación del objetivo.

El principal impulsor del acuerdo es  Donald Trump, quien ha reiterado en diversas ocasiones la necesidad de que los países europeos asuman una mayor carga en términos de seguridad colectiva. Desde Washington, se argumenta que el objetivo es lograr un reparto más equitativo del gasto militar dentro de la alianza, que tradicionalmente ha recaído en Estados Unidos.

Donald Trump y con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, durante la cumbre en La Haya| Haiyun Jiang/The New
York Times
Donald Trump y con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, durante la cumbre en La Haya / Haiyun Jiang | The New York Times

Sin embargo, el acuerdo ha sido recibido con escepticismo por parte de algunos analistas y sectores críticos con el mandatario republicano. Estos sostienen que el aumento en el gasto militar podría estar motivado, en parte, por intereses económicos vinculados a la industria armamentística estadounidense. Dado que buena parte del equipamiento que los países de la OTAN deberán adquirir para alcanzar el nuevo umbral presupuestario provendrá de empresas estadounidenses (previsiblemente), el acuerdo podría traducirse en un impulso directo a ese sector estratégico en EE. UU.

El hecho de que la revisión del acuerdo esté prevista para 2029, coincidiendo con el final del segundo mandato de Trump, ha despertado también sospechas sobre la viabilidad a largo plazo del compromiso. Algunas voces no descartan que los objetivos sean reconsiderados por futuros gobiernos, especialmente si se consolida una línea política menos intervencionista o con otras prioridades estratégicas. En cualquier caso, el acuerdo firmado en La Haya supone un giro significativo en la política de defensa de la OTAN, en un momento de inestabilidad y crecientes tensiones geopolíticas.

¿Quiénes son los países de la OTAN que más y menos invierten en Defensa?

Los tres países que más porcentaje del PIB destinan en materia de defensa son Polonia (4,1%), Estados Unidos (3,7%) y Estonia (3,4%) En el caso de los países de Europa del Este, la diferencia guarda una estrecha relación con la proximidad geográfica a Rusia, considerado una amenaza directa por la OTAN. También influye sus menores PIB, lo que eleva porcentualmente el gasto en defensa. Por su parte, Estados Unidos ha mostrado históricamente un fuerte compromiso con el gasto en defensa, lo que les sitúa como uno de los países de la OTAN que más invierte en esta materia.

En el extremo opuesto, los tres países que menos invierten —Luxemburgo, Eslovenia y España (todos con 1,3%)—. En el caso de los dos primeros, este menor gasto se debe a que son países lo suficientemente pequeños como para contar con una estructura militar que no requiera un gasto más elevado. El caso español es algo distinto, aunque no se diferencia en gran medida del gasto que realizan países como Canadá (1,4%), Italia (1,5%) o Portugal (1,6%).

Gráfico del porcentaje del PIB que destinan a Defensa los países de la OTAN
Gráfico del porcentaje del PIB que destinan a cuestiones de defensa los países de la OTAN

Aunque el compromiso de alcanzar el 2% del PIB en defensa fue acordado por todos los países miembros en la cumbre de Gales de 2014, una década después muchos aliados siguen sin cumplir esa meta. De hecho, según los datos más recientes de la OTAN para 2024, sólo 23 de los 32 países han alcanzado o superado esa cifra.

El caso español

España, en cambio, sigue estando a la cola del ranking. Con un 1,3% del PIB destinado a defensa, el país se sitúa como uno de los aliados que menos aporta en términos relativos. No obstante, el Gobierno se ha comprometido a alcanzar el 2,1% del PIB en 2029, lo que requerirá un aumento progresivo y sostenido del gasto militar en los próximos años. Un objetivo para el que primero se deberán sacar adelante unos nuevos Presupuestos Generales del Estado (PGE), que llevan dos años prorrogados.

La decisión ha generado tensiones dentro del panorama político nacional, especialmente entre los socios del Gobierno. Sumar, principal aliado del Ejecutivo en la coalición, ha expresado un apoyo moderado al incremento del gasto militar, reconociendo el contexto geopolítico. En contraste, partidos como Podemos y Esquerra Republicana han mostrado una oposición frontal, criticando tanto la creciente influencia de Estados Unidos en la OTAN, así como el impacto negativo que podría tener esta reorientación presupuestaria en áreas clave como la sanidad o la educación.

Distribución del gasto público en España en base a los PGE de 2023 / Fundación Civio
Distribución del gasto público en España en base a los PGE de 2023 / CIVIO