Análisis político internacional

Polonia se suma a los gobiernos de extrema derecha de Europa

El representante ultraconservador consiguió la victoria con un porcentaje del 50,89% de los votos

La ilusión con la que el partido proeuropeo liderado por Donald Tusk asumió el Gobierno polaco en diciembre de 2023 se vió truncada apenas un año y medio después con la victoria del ultraconservador Karol Nawrocki el pasado 1 de junio. Nawrocki, líder del partido Ley y Justicia (PiS), obtuvo el 50,89% de los votos frente al 49,11% que obtuvo Trzaskowski, la nueva propuesta del partido de la oposición Plataforma Cívica (PO) hasta ahora liderada por Donald Tusk. La diferencia fue de apenas 369.591 votos que se decantaron por el candidato ultraderechista.  Esta victoria cierra la puerta a la continuidad del gobierno liberal de Tusk que durante año y medio de mandato había iniciado reformas para fortalecer el Estado de derecho y mejorar las relaciones con la Unión Europea. 

Una campaña electoral marcada por el escándalo 

Varias investigaciones periodísticas revelaron el pasado controversial del presidente electo. De hecho, él mismo ha admitido haber participado en una pelea callejera entre aficionados de fútbol en 2009, a la que se refirió como una "forma de entrenamiento" que le ayudó a “forjar su carácter”. En entrevistas, incluso llegó a describir este tipo de violencia como un “combate noble y masculino”. 

Además, figura una denuncia sobre la omisión intencional de propiedades en su declaración patrimonial. Una de ellas, un apartamento adquirido a un anciano en circunstancias cuestionables que fue supuestamente comprado a un precio muy inferior al valor real de la vivienda. También se le ha vinculado con prácticas de mobbing, una manera de llamar al acoso psicológico laboral, hacia compañeros y, se le acusa de utilizar fondos públicos de forma irregular. 

La acusación más grave surgió días previos a la segunda vuelta electoral. Una investigación afirmó que, durante su etapa como guardia de seguridad en un hotel, Nawrocki habría facilitado servicios sexuales a determinados clientes, promoviendo así la prostitución.  

Reacciones a nivel nacional e internacional

La elección de Nawrocki ha provocado inquietud tanto dentro como fuera de Polonia. En Bruselas, la Comisión Europea expresó su preocupación por el posible estancamiento de las reformas judiciales y democráticas que se habían empezado a implementar. Polonia había comenzado a recuperar parte del respaldo institucional y financiero europeo tras años de tensiones, pero este avance podría verse comprometido. 

Internamente, se anticipa que temas como los derechos reproductivos, la independencia judicial y las relaciones con medios de comunicación públicos volverán al centro del debate político. El presidente electo ha manifestado posturas claramente conservadoras en asuntos sociales y morales, lo que podría tensar aún más las relaciones con sectores progresistas del país. 

Por otro lado, en la escena internacional, su postura de simpatía es clara hacia figuras de la derecha populista global, en particular por el expresidente estadounidense Donald Trump. Durante la campaña electoral, Nawrocki no ocultó su admiración por el estilo político del republicano, a quien ha mencionado en repetidas ocasiones como modelo a seguir. “Valoro su defensa de la soberanía, la familia y el orden”, declaró en una entrevista reciente, en la que también elogió su “voluntad de enfrentarse a las élites liberales y los medios”. 

Al igual que Trump, Nawrocki ha construido su narrativa pública sobre la idea de representar al “ciudadano común” frente a una clase dirigente corrupta y elitista. Su discurso, centrado en el nacionalismo, el orden público y la defensa de los “valores tradicionales”, ha calado hondo entre sectores conservadores del electorado polaco, especialmente en áreas rurales y postindustriales. 

El auge de la ultraderecha europea

La llegada de Karol Nawrocki a la presidencia de Polonia no es un fenómeno aislado. Se suma al auge de la ultraderecha europea, que se ve reflejado en las elecciones del primer semestre de este año. En primer lugar, el AFD obtuvo en las elecciones federales de febrero un 20,8% de los votos siendo la segunda fuerza política del país, para después ser clasificado com una "organización extremista" . Luego, en las presidenciales de Rumanía, pese al ascenso inesperado de Nicușor Dan que lo convirtió en jefe de Estado, persistió el apoyo al AUR con George Simion, el cual alcanzo el 46,39% de los votos. Asimismo en Portugal, el partido ultraderechista CHEGA, liderado por André Ventura, alcanzó el 22,6% de los votos en las elecciones legislativas, convirtiéndose en la segunda fuerza política del país. 

Es crucial observar cómo estos movimientos afectan las políticas internas de cada país y las relaciones dentro de la UE en los próximos años.