Una fantasia de libertad

En un mundo en el que solo ronda la necesidad de producción, ¿dónde queda espacio para la humanidad?
Francisco_de_Goya_y_Lucientes_-_Duelo_a_garrotazos
Duelo a garrotazos / Francisco de Goya

Tengo a mi izquierda el libro de La sociedad del cansancio, de Byung-Chul Han, un libro que retrata a la sociedad actual y en como nos hemos convertido en esclavos de nuestro propio deseo, el trabajo transformado en un placer engañoso, en una pareja tóxica que nos acompaña como quien nos tapa bajo las mantas y nos incita a la asfixia.

Este libro no me ha parecido nada especial, quizá demasiado pretencioso a mi gusto, cree que no somos conscientes del mundo en el que vivimos y aun así se dedica a la narrativa compleja y rimbombante, cargada de analogías sin necesidad. Ahora bien, no significa que haya errado. ¿Es esto una nueva generación destinada a la auto explotación por culpa del capitalismo? Absolutamente. Pero ¿hasta qué punto somos conscientes de que nos proponen ideas de libertad en un mundo donde no existe tal concepto?

Desde que nos hemos encontrado en la era de la información y de la producción nos han hecho creer que realmente no valemos más que para el mero trabajo asignado, y del que vamos saltado de oficio a oficio, una nueva forma de arrebatarnos nuestra identidad como personas. Algunos se sorprenden cuando mencionas que es causa del capitalismo el que nos sintamos objetificados, que miremos nuestras manos, este cuerpo y esta cara, y no contemplemos más que máquinas diseñadas a gusto de su empresario

Un punto que doy a favor de Byung es cómo hemos pasado de imperativos a la “libertad” de hacer lo que uno quiera, escondido bajo la intensa meritocracia que nos observa. Si no sacas la nota eres un fracaso, si no consigues el trabajo de tus sueños es que no te has esforzado lo suficiente, ¿cómo demuestras a todo por cuanto das que tus manos y mente viven en una destrucción constante? La salud mental en este siglo es de lo más decadente, y no es sorpresa de nadie culpar de nuevo al capitalismo y la individualidad a la que nos han sometido, pero de la que ellos se eximen de culpa, claro, no nos han apuntado con un arma a la cabeza, ¿no? Pero esa falta de normas imperativas y ese impulso por cumplir “los sueños” es ya una normativa silenciosa por la que explotarnos a nosotros mismos.

Yo formo parte de este mismo problema, noto esta insatisfacción por lo que escribo, por lo que vivo, lo que pienso y siento, porque, ante todo, una vida llena de expectativas es lo que nos han inculcado desde muy pequeños, vivir encerrados en cuatro paredes, buscando el consuelo en filosofías existencialistas para saciar estos pensamientos sedientos de más. ¿De dónde sino vendría este afán también de buscar la felicidad?

Porque la felicidad es algo tan abstracto, difícil de definir, que al final creer que puedes ser feliz es casi como creer que por eso vas a ser libre, cuando ser feliz no te haría nunca libre. Quizá aún no obtenga una respuesta clara, y puede que, el libro al final sí haya ahondado en mí más de lo que creía.

¿Qué es ser libre?