Otro fracaso del Atleti

Ganar en Londres no era una obligación, pero la derrota certifica otra temporada en blanco a costa de 230 millones mal destinados
Giuliano Simeone tuvo la ocasión más clara para empatar el encuentro / RTVE
Giuliano Simeone tuvo la ocasión más clara para empatar el encuentro / RTVE

Ni Supercopa, ni Liga, ni Copa, ni Champions. Simeone es historia del Atlético de Madrid desde hace más de una década, cuando encamaró a los colchoneros a la cima de la Liga, rozó dos veces la Champions League y rascó entre 2013 y 2018 títulos inusuales en el Calderón como la Supercopa de España, la Supercopa de Europa y la Copa del Rey. Desde entonces, los rojiblancos solo han levantado un trofeo, la Liga del año de la pandemia. Si bien siempre será resonante que un club pelee codo con codo con Madrid y Barça, la sensación es que, más allá de fichajes, estadios, contratos, inversiones y otras historias que no engrandecen una vitrina, el proyecto se ha estancado en lo deportivo. Sí, se ha alcanzado una final y una semifinal, pero no se vive de 'casis' después de gastar 230 millones de euros en fichajes

El Atlético es el equipo que más dinero ha desembolsado entre julio, agosto, septiembre y enero para dar un salto de calidad en su plantilla, pero es que también lidera la tabla mundial de los mortales; es decir, los que no compiten en la Premier League. No es tontería, y se le tenía en cuenta como un claro candidato a conquistar la Liga que tiraron hace meses y en la que acumulan ya varias semanas de paseo y adulteración en la zona baja. Superados por un Villareal que, con un balance económico positivo en sus traspasos y apenas 50.000 habitantes detrás, afrontaba las mismas contiendas a principio de temporada. Y, esto, a cambio de ser eliminados de Copa y Champions en apenas 18 días. 

Ayer faltó fútbol. Los pupilos del Cholo no han plantado cara a las situaciones difíciles en momentos decisivos, pero tampoco han sido continuistas en la competición que premia la regularidad. No dieron ese paso clave, definitivo, en la prórroga de Sevilla, y escatimaron en calidad —teniéndola de sobra—  cuando el Arsenal los sometió en Londres. Línea por línea, el Atlético tiene una de las mejores plantillas de Europa y, por supuesto, la capacidad de agitar el avispero contra los grandes sin necesidad de estar resguardados por una zaga de cinco y un lateral doblado. Demostrado queda, desde hace tiempo, que salir como un equipo pequeño con una gran plantilla no da frutos a largo plazo. 

Para el Atlético no era una obligación ganar en el Emirates. Si hubiese firmado una Liga decente y Neptuno estuviese a rebosar en unas horas, claro.