Sueños olvidados
Dicen que soñamos en varias ocasiones cada noche, pero que el 95% de sueños se olvidan. La actividad cerebral toma vida, pero luego no la recordamos. No nos acordamos de esa vida, entonces... ¿hemos vivido? La respuesta es sencilla y clara. Y la comparación es el Alzheimer.
Injusto él, es una enfermedad neurodegenerativa, en la que ocurre una vida: muchas risas, bastantes llantos, amistades, enemigos, pataletas, alegrías... pues eso, que ocurre una vida. Pero llega el momento, llega esa primera mirada de extrañeza, que no significa olvido, pero sí que algo raro está ocurriendo. La gente no le da importancia. “Es la edad". Luego vienen las acciones sin sentido, impropias de una persona que ha alimentado incluso a 6, 7 u 8 hijos. Porque quién no, en un sueño difuso, alguna vez, ha cometido un acto sin sentido, que no hubiese hecho despierto. Es decir, en vida. Ellos y ellas lo intentan evitar, tratan de comportarse con normalidad, como siempre hacían. Tratan de recordar a sus seres queridos, pero cada encuentro, cada mirada, cada contacto, es cada vez más difuso.
“Pide una mano que estreche la suya, un corazón que le cuide y una mente que piense por él cuando él no pueda hacerlo; alguien que le proteja en su viaje a través de los peligrosos recodos y curvas del laberinto”.
— Diana Friel en Vivir en el Laberinto. 1994.
Te levantas, con 5 años, y te acuerdas a la perfección de lo que acabas de soñar, no te cuesta explicarlo con inicio, nudo y desenlace en tu mente. Te levantas, con 18 años, y ya te cuesta un poco más describirlos. Ves a tu hija, tu nieto, tu hermano... con 80 años, y esos sueños han desaparecido por completo. Como si nunca hubieran existido, como si nada hubiera pasado. Y te das cuenta de dos cosas: el olvido y el disimulo. Percibes que todo ha cambiado, y que nunca volverá a ser igual.
Imagínese que se pone los tapones más efectivos jamás creados, en mitad de un campo desierto, sin presencia animal o humana. Imagínese ahora que coge una piedra y la tira. Nadie, ni siquiera tú, ha escuchado el sonido provocado. Ha existido el sonido, pero nadie lo ha percibido, entonces... ¿debe considerarse por existido? Yo no tengo la respuesta, ni el símil. Pero para lo que sí tengo respuesta y comparación es para lo siguiente: la piedra se movió de sitio, una mota de tierra se levantó y volvió a caer, un esfuerzo humano fue creado. Ese gesto, cambió el mundo. En mayor o menor medida, pero lo cambió.