Valientes

La temeridad es una ruleta rusa con más balas de las que crees
Un conductor al volante, en una imagen de archivo / Envato Elements
Un conductor al volante, en una imagen de archivo / Envato Elements

Hace unos años estuve en una exposición sobre la seguridad vial en el Parque de las Ciencias de Granada. Al entrar me impactó encontrarme con un contador gigantesco que no paraba de ascender. Se trataba del número de siniestros en carretera, en tiempo real. Esa imagen se me quedó marcada junto a los restos de un seat rojo que había allí: aplastado, resultado de una tragedia. Por ahora no tengo el carnet, pero sé que lo tendré. Y no puedo parar de pensar en el riesgo que van asumiendo mis amigos que se lo van sacando. Verdaderamente da terror que tomen malas decisiones. El caos se desata por eso. Por un “yo controlo” o un condescendiente “está aquí al lado”. Pero no parece que seamos conscientes –quizás no queremos serlo–. Cada día hay de media 3 personas que pierden la vida en las carreteras españolas. De los 365 días del año, tan solo 28 de ellos son sin víctimas mortales.

Lo que está claro es que la seguridad vial es una asignatura pendiente para muchos países. Es preocupante cuando nosotros, los más jóvenes, no vemos el riesgo. Cada vez vemos a más ‘valientes’ pisar a fondo, subir vídeos a sus redes sociales alardeando de yo qué sé qué y poniendo en peligro sus vidas y las del resto. Como si la muerte fuera un trending topic divertido. Como si romperse contra un quitamiedos fuera parte del espectáculo. Es alarmante que se haya normalizado la imprudencia como si no tuviera consecuencias. Pero están ahí: en los ataúdes, en las sillas de ruedas, en las familias destrozadas. La temeridad es una ruleta rusa con más balas de las que creemos. Cada fin de semana se escapan sueños y planes al volante. No dejemos que sean los nuestros.