Eurovisión siempre está ahí

Le pido que disfrute de un festival que siempre está ahí
Melody rehearsing ESA DIVA for Spain at St. Jakobshalle / RTVE
Melody rehearsing ESA DIVA for Spain at St. Jakobshalle / RTVE

Un año más, ha llegado el mes de mayo. Luego de meses esperándolo, siempre llega como si nada, sorprendiendo y apretando los calendarios hasta la extenuación. En una semana, conoceremos al ganador de Eurovisión, el 69 de una lista dorada que no solo repasa la música a nivel europeo, también el sentir social, folklórico y geopolítico del Viejo Continente.

Sí, 2025 es un año raro. El año pasado en Malmö el festival salió herido, aunque no derrotado, y un año después abraza la neutralidad en el país más neutral del mundo y en una Basilea que espera cambiar el tumulto por el espectáculo. En el camino, para muchos 2025 es uno de los festivales con el nivel musical más corto de los últimos años. Entre retiradas, reducciones de presupuesto y pocos países que puedan permitirse el dispendio de celebrar el festival al año siguiente, la Europa eurofán (si eso existe como término) busca entretenerse y desinhibirse de todo en el festival que nunca falla.

Entre apagones y fenómenos atmosféricos nunca vistos, para España llega el huracán de Melody, la que nos ha dado la mejor pretemporada en años a pesar de que los pronósticos no sean halagüeños. Saldando una deuda que le perseguía desde 2009 cuando casi acude a Eurovisión, la sevillana ha dejado cuerpo y alma en una canción que ya no suena tanto a lo que sonó en Benidorm, pero que mantiene su esencia. Como compañeros, baladas espectaculares e intensas, una sauna y alguna canción subida de tono (el 69 tenía que salir por algún lado) se batirán el cobre por ganar un festival que volverá a ser frenético en las votaciones, y el que volveremos a sentir en cierto modo que prende de un hilo por la injerencia de la geopolítica que nunca dejó de estar en el Eurofestival.

Por eso, para un servidor, que cumple casi una década tratando de informar de esto, le pido que disfrute de un festival que siempre está ahí. Que nos trae más berrinches que nunca, que nos enseña menos que nunca, y que a veces te planteas dar de lado. Pero llega mayo, y ahí está. Solo por eso, merece empujar un año más. Entre espinas y rosas, valientes y poderosos, vamos por un nuevo mayo.


Luis Mesa Cabello es un periodista especializado en información del festival de Eurovision