Conferencia universitaria

David Jiménez, en la UMA: "Me gustaría que la verdad volviera a importarnos"

El periodista y exdirector de El Mundo asiste a la Facultad de Ciencias de la Comunicación para charlar con los alumnos de periodismo
David Jiménez, exdirector de El Mundo, en la UMA
David Jiménez, exdirector de El Mundo, en la UMA / J.P.

La Universidad de Málaga ha acogido al periodista David Jiménez este jueves, con el objetivo de que tanto estudiantes como profesores escucharan las reflexiones de una persona que ha vivido sobradamente en la piel de un corresponsal de conflictos, y como director de uno de los medios generalistas más importantes a nivel nacional. Presentado por la decana Bella Palomo, el acto en la Facultad de Ciencias de la Comunicación tuvo como protagonista a un "referente de la comunicación", así lo ha descrito Palomo. Inició el acto con un vídeo presentación del invitado, extraído directamente de su último proyecto: su canal de YouTube, donde publica de manera independiente contenido relacionado con entrevistas y opiniones sobre la actualidad.

Ejerció dieciocho años como corresponsal en el Extremo Oriente. Países como Corea del Norte, Birmania, Afganistán o Filipinas han sido algunos de sus destinos para reflejar la realidad de personas que vivían bajo guerras, crisis y dictaduras. Una vez llegó a España, tenía un encargo: dirigir uno de los periódicos más leídos, en el que sería el mandato más corto de la historia de El Mundo. ¿El motivo? Según ha explicado Jiménez en varias ocasiones y en su libro, por "tener un idealismo romántico del periodismo y querer ofrecer la información transparente, veraz e independiente" con la que siempre había soñado. Ha escrito un total de siete obras entre las que se encuentran algunas reconocidas como Los diarios del opio, El corresponsal, o la más popular, que le da nombre a su canal de YouTube: El director.

Reinventarse o desaparecer

David comenzó haciendo hincapié en el deber de los medios de digitalizarse lo máximo posible, y así llegar a tiempo a los cambios marcados por las distintas generaciones. Con este objetivo, no se perderá el alcance a los más jóvenes y se podrá seguir informando de una forma innovadora. "Si la juventud se informa a través de TikTok, habrá que informar a través de TikTok", alegaba el invitado. Asimismo, rescató de su memoria una frase de un excompañero de redacción en sus primeros años en la profesión: "Qué ganas tengo de que se pase la moda de internet". Con esto, insistía, acompañado de ironía, que no podemos evitar el avance de la tecnología y debemos dejar de aludir a la existencia de un "periodismo serio que se encuentra en la televisión, en la radio y en el periódico", puesto que "lo coges sabiendo qué van a decir y a quién le van a dar". "Yo le dictaba las crónicas a mi secretaria desde Asia por teléfono", afirmaba Jiménez cuando hablaba de los métodos que se utilizaban en "el periodismo tradicional". A día de hoy, confiesa que se sigue extrañando al trabajar en el mundo audiovisual.

"Te tienen que echar"

"Tengo un récord: que me echen de tres medios al mismo tiempo". David ha admitido que no le parecen de fiar aquellos periodistas "con los que siempre concuerdas ideológicamente, que no te dicen cosas que hagan sentirte incómodo y que sean sumisos con lo que sus superiores le ordenen escribir". Piensa, y ha dejado claro, que debemos apostar por nuestra independencia, y nunca ponernos la camiseta de nuestra ideología a la hora de ejercer el periodismo. "Odio cuando un político me dice: 'Me encanta que me hagas esa pregunta' ¡Pues te hago otra!". Se ha dirigido a los futuros periodistas afirmando que "no debemos hacer sentir cómodos a los políticos, pues deben saber que tener poder no les hace intocables". "Cuestionad lo que hacéis si os dan mucho las gracias", ha sentenciado. 

"Nos hemos acostumbrado a que cuando decimos que un periodista debe contar la verdad, las personas se echen las manos a la cabeza", reflexiona al respecto de la falta de credibilidad que le dan, a día de hoy, las personas a unos medios de comunicación en situación de polarización. Al respecto de la independencia, ha comentado que ha visto morir compañeros a diez metros de él "por querer defender la verdad". Reconoce que le parece un "precio muy barato" que le echen de un sitio, ya que "vivimos en un país donde no te encarcelan o te matan por contar hechos, y eso hay que aprovecharlo". No obstante, en ocasiones aclaraba que había que "marcar líneas rojas: no vas a poner a parir a Florentino en tu segundo día en el Marca".

La verdad

Ante la única cuestión planteada por uno de los profesores allí presentes, Jiménez ha explicado que "hay personas que son capaces de salir, empaparse y decir que no está lloviendo. La verdad consiste en contar una información a través de un ejercicio periodístico y estas personas que no cumplen este requisito pretenden justificar los hechos con el fin de la mentira. La alternativa ante esto es el buen periodismo". Lamentar que la verdad ya no importa es uno de los hechos más duros y destacables que se han tratado en este encuentro. Por otro lado, el 'director' ha alentado a los allí presentes a seguir siendo "los soldados de la verdad", ya que si ha destacado un logro de su trayectoria, es el de "haber sobrevivido" a ella.

La libertad de expresión

David ha vuelto a recurrir a las líneas rojas en un tema tan puntiagudo como recurrente: "Suelo bloquear a los que me hacen perder el tiempo insultándome, pero me encanta debatir". Se han tratado dos temas de actualidad con respecto a este conjunto de palabras tan frecuentes: el cuestionamiento de Vito Quiles como periodista y la no publicación del libro de Luisgé Martín sobre José Bretón. David Jiménez ha sido muy contundente en sus respuestas: "Vito Quiles no es periodista, pero Pablo Iglesias tampoco. Nunca los vas a ver ir en contra de sus ideas. Eso puede ser respetable, pero no es periodismo, por mucho que nos intenten vender que son los defensores de la democracia y la libertad de expresión". Según David, "con la cultura de lo 'políticamente correcto', hay menos libertad de expresión que en los ochenta", esto se debe a que "solemos pensar que lo que nos parezca desagradable, no debe entrar en el marco de la libertad de expresión". Jiménez no tiene reparos en afirmar que ha entrevistado "a lo peor del ser humano" y no se arrepiente. "¿Quién no entrevistaría a Hitler?". Las mencionadas líneas rojas las sitúa cuando la libertad de expresión atenta contra el derecho a la vida de las personas u otros derechos. "El verano pasado llegaron a hacer un llamamiento a quemar un hotel con refugiados dentro. Eso no es libertad de expresión".

Los consejos de David Jiménez

No han faltado las preguntas hipotéticas que enmarcan al invitado en un escenario de principiante y, a pesar de insistir reiteradamente que no le gusta dar consejos, Jiménez no ha dudado en aclarar la mente y las dudas de su audiencia. Cuando él tenía la edad del público, las mismas incertidumbres e inseguridades rondaban su mente, todo sumado a su despreocupación durante el estudio de la carrera. No obstante, la vocación y el impulso le obligó a moverse por el mundo. Tras una serie de declaraciones, se puede llegar a la conclusión de que "no debemos perder el idealismo y la vocación por más sucesos que nos ocurran a lo largo de nuestra vida y, al menos, no volvernos unos cínicos que se limitan a hacer su trabajo sin aspiración ninguna por muy veterano que sea uno". Cuando le echaron de El Mundo, relata que perdió por un momento todo el idealismo. "Me enteré a través de Ok Diario, ¡manda cojones!". Esta esperanza "en un futuro utópico en el que alcanza a sobrevivir aquel medio que defiende su derecho a la información sobre el derecho lucrativo de las empresas es por lo que hay que seguir luchando en esta batalla por la verdad". Por último, el consejo más destacable es que, ante la duda, el miedo a fallar o a ser rechazado, solo queda intentarlo. Remarca que sólo mediante esa fórmula logró convencer a un intimidante Pedro J para irse al Extremo Oriente de corresponsal. También se convenció a sí mismo de publicar su libro más popular y logró, entre otras cosas en su trayectoria, continuar a día de hoy creando contenido por el bien de la información.