El camino español hasta Nueva York
Una fase de grupos con autoridad
España quedó encuadrada en el Grupo H junto a Cabo Verde, Arabia Saudita y Uruguay, un grupo que superó de forma invicta para clasificarse como primera de grupo. Aunque el equipo no comenzó con la contundencia esperada, fue creciendo jornada tras jornada hasta consolidarse como uno de los candidatos al título.
En su estreno, España empató 0-0 frente a Cabo Verde, en un partido marcado por el dominio absoluto de la posesión y las ocasiones creadas por La Roja. Sin embargo, la falta de acierto de cara al gol y la gran actuación defensiva de los africanos impidieron que el conjunto español sumara los tres puntos. A pesar del empate, el equipo dejó buenas sensaciones por su control del juego y su propuesta ofensiva.
La reacción llegó en la segunda jornada con una convincente victoria frente a Arabia Saudita. España mostró una versión mucho más eficaz en ataque y consiguió un triunfo que la dejaba muy cerca de los octavos de final, recuperando además la confianza de cara a la fase decisiva del campeonato.
La clasificación se certificó en el último encuentro del grupo con una victoria por 1-0 frente a Uruguay gracias a un gol de Álex Baena. España dominó el partido, controló el ritmo del juego y aseguró el liderato del Grupo H con siete puntos. El equipo cerró la primera fase invicto, con una imagen cada vez más sólida y dejando claro que estaba preparado para afrontar las eliminatorias.
Dieciseisavos de final: un estreno convincente
Tras finalizar como líder del Grupo H, España inició su camino en las eliminatorias enfrentándose a Austria en los dieciseisavos de final. La Roja no dio opción a su rival y firmó una actuación muy completa para imponerse por 3-0, dominando el encuentro desde el inicio gracias a su control del balón, la presión alta y una gran eficacia ofensiva.
La contundente victoria confirmó el excelente momento del equipo y reforzó la confianza de una selección que comenzaba a perfilarse como una de las grandes favoritas para levantar el título.
Octavos de final: un duelo ibérico decidido por los detalles
En los octavos de final esperaba Portugal, un rival de enorme nivel y con el que España protagonizó uno de los encuentros más igualados del campeonato. La Roja supo competir con inteligencia y terminó imponiéndose por un ajustado 1-0, en un partido marcado por el equilibrio y la intensidad.
La solidez defensiva y la capacidad del equipo para gestionar los momentos de mayor presión fueron claves para sellar el pase a los cuartos de final, demostrando una vez más la madurez competitiva del conjunto de Luis de la Fuente.
Cuartos de final: una victoria de carácter ante Bélgica
En cuartos de final esperaba Bélgica, otra de las selecciones llamadas a pelear por el Mundial. España volvió a mostrar personalidad y derrotó a los belgas por 2-1, en un encuentro muy exigente que obligó al equipo a mantener la concentración hasta el pitido final.
El triunfo confirmó el crecimiento del grupo y situó a España entre las cuatro mejores selecciones del torneo, consolidando una trayectoria cada vez más convincente.
Semifinales: una exhibición frente a Francia
El gran examen llegó en semifinales frente a Francia, una de las grandes favoritas al título. Sin embargo, España completó probablemente su mejor actuación del campeonato al imponerse por 2-0, dominando el partido desde el primer minuto con una actuación sobresaliente.
Mikel Oyarzabal abrió el marcador desde el punto de penalti tras una acción provocada por Lamine Yamal, mientras que Pedro Porro sentenció el encuentro en la segunda mitad culminando una brillante jugada colectiva.
Más allá del resultado, La Roja anuló por completo el potencial ofensivo francés y volvió a demostrar una enorme fortaleza defensiva, además de un centro del campo capaz de controlar el ritmo del partido durante los noventa minutos.
La gran final: el último paso hacia la gloria
Después de superar a Austria, Portugal, Bélgica y Francia, España se ha ganado con todo merecimiento un lugar en la gran final del Mundial 2026, donde se enfrentará a Argentina en busca del segundo título mundial de su historia.
El conjunto de Luis de la Fuente llega al partido decisivo tras un recorrido impecable, combinando un fútbol atractivo, una defensa muy sólida y el talento de una generación llamada a marcar una época. Ahora, frente a la vigente campeona del mundo, La Roja tendrá la oportunidad de escribir una nueva página dorada en la historia del fútbol español.