MUNDIAL DE FÚTBOL 2026

Historia de una selección: España, desde dentro.

La madurez de la Eurocopa impulsa un estilo más conservador con balón
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La selección española celebrando uno de los goles frente a Bélgica. Foto: La Sexta

Nuestra selección española de fútbol nos está regalando la ilusión de seguir soñando con conquistar la Copa del Mundo. El próximo martes, Francia será el último obstáculo antes de una nueva final.. La única vez que, hasta ahora, habíamos alcanzado esta eliminatoria fue con la generación dorada que consiguió nuestra primera estrella. Sin embargo, ¿qué tiene en común aquella generación con la actual?

El principal punto de encuentro es la madurez a la hora de competir. A pesar de que el juego que hemos desarrollado a lo largo del Mundial no es tan brillante como el de la pasada Eurocopa, seguimos compitiendo al máximo nivel. Al igual que en la Eurocopa de 2008 brillamos mucho más que en el Mundial 2010, en ambos torneos competimos a la perfección superando las grandes dificultades que presenta la competición. Hemos sustituido la verticalidad por un modelo más conservador, siendo más dominadores, más ordenados y evitando pérdidas que provoquen caos. 

El desorden y la energía que nos caracterizaron en la Eurocopa ya no pueden mantenerse de la misma manera debido a las bajas de jugadores tan desequilibrantes como Nico Williams y Víctor Muñoz. A estas prolongadas ausencias se suma que Lamine Yamal no se encuentra en su mejor versión, todavía condicionado por la lesión que acaba de superar. Nuestro peligroso dinamismo ha dado paso a un conjunto que encuentra en el talento de su centro del campo la mejor herramienta para controlar los encuentros.

Este dominio del juego es posible gracias a la batuta que marca el ritmo y la velocidad a la que juega España: Rodri. El balón de oro ha progresado a lo largo de la competición, encadenando fabulosas actuaciones ante Austria y Bélgica tras un inicio más parecido a su discreta temporada en el Manchester City. 

En la línea defensiva, las dos innovaciones con respecto al último torneo han aportado seguridad al bloque. Por un lado, Pedro Porro es una de las revelaciones de la plantilla, incorporándose constantemente al ataque para liberar a Lamine Yamal por dentro y ofreciendo, además, un notable compromiso defensivo. Por otro lado, Pau Cubarsi ha sido otra grata sorpresa en este campeonato donde está mostrando su mejor versión. Su elegante salida de balón y su compenetración con Aymeric Laporte en la zaga están siendo vitales para que España solo haya encajado un gol a estas alturas del Mundial. 

Pero quien gestiona esta orquesta repleta de instrumentos con diferentes características es el director Luis De La Fuente. Tras ser cuestionado después del pinchazo contra Cabo Verde, los acontecimientos han avalado todas sus decisiones. Introdujo a Baena en el extremo por Gavi y anotó el tanto que nos clasificó como primeros de grupo ante Uruguay. Sentó a Pedri por Fabián en los cuartos de final y el andaluz le devolvió la confianza abriendo la lata ante Bélgica. En cuanto se conoció la convocatoria se puso en duda que jugadores que habían estado tanto tiempo recuperándose de una lesión pudieran participar en una cita como esta. Uno de ellos fue Mikel Merino, el nombre que medio país tiene en la boca por sus decisivos goles. Quizá Luis sepa algo más que nosotros y quizá solamente hay que ser el mejor equipo para conseguir una estrella más.