El clásico

Reflejo de una temporada

El Barcelona gana su vigésima novena liga ante su mayor competidor, el Real Madrid C.F., que ha experimentado una deriva durante toda la campaña, con un gran puntaje en el inicio de liga hasta terminar la temporada en blanco a falta de tres jornadas
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Vinicius caminando hacia el túnel de vestuarios, mientras que el Barça celebra su título liguero / Nacho Doce

Los azulgranas recordarán este trofeo por el fútbol que han exhibido en cada jornada y su arriesgada puesta en escena en el terreno de juego. Aunque la temporada pasada el equipo de Hans Dieter Flick ejecutó su propuesta con una mayor brillantez, ha sido suficiente para lograr su segundo campeonato liguero consecutivo holgadamente ante un Real Madrid que se desarmaba con el paso de la temporada.  

Solo hay que observar los tres clásicos que se han disputado esta temporada para analizar el declive del conjunto blanco. El primero se saldó con una victoria que ocupó un segundo plano debido al comportamiento de Vinicius tras ser sustituido. Una actitud que evidenciaba la pérdida de autoridad de un Xabi Alonso sin el respaldo de su club.

El segundo clásico supuso el primer título perdido por los merengues, lo que provocó la destitución del entrenador y el fin de un proyecto que apenas duró siete meses. Asimismo, implicó la llegada de Álvaro Arbeloa al banquillo blanco, quien otorgó un mayor poder a sus jugadores, desembocando en la anarquía que vive hoy su vestuario.

El tercer y último enfrentamiento sería la confirmación de otra temporada en blanco, mostrando la diferencia de trabajo entre un equipo que sigue las firmes ideas de su técnico y otro cuyo entrenador dedica un mayor esfuerzo a las ruedas de prensa que a la salida de balón. Cierto es que esta labor es difícil cuando no se cuenta con un jugador capaz de organizar el juego.  

Este desgobierno en el club y la ausencia de disciplina en la plantilla provocan una mayor exigencia por parte de la afición. Por ello, reclaman la vuelta de uno de los entrenadores más alabados que, a pesar de no haber conseguido ningún título en las últimas nueve temporadas, sigue despertando pasiones en el Bernabéu. Con un vestuario fragmentado, se pide la vuelta de quien más división de opiniones introdujo entre el "madridismo". 

El fichaje de Mourinho es una clara estrategia para que, mientras que todas las miradas estén puestas en el portugués, nadie se focalice en la persona que preside el palco y tiene la máxima responsabilidad dentro del club.